27 de febrero de 2010

Usted no habla español, ¿verdad?




Los Límites del control (2009) viene a confirmar dos cosas: 1) Jarmusch no da el brazo a torcer y sigue rodando lo que quiere, cuando quiere y con quien quiere. Con un par y (de nuevo) con un protagonista con cara de palo topándose con misteriosos personajes. Una suma de sus Coffee and Cigarettes+ Broken Flowers se presenta atractiva si te parecen atractivos esos títulos por separado. Marchando dos expresos en tazas separadas. 2) Jarmusch se nos está convirtiendo en un viejo verde que no duda en sacar un desnudo a cuento de nada. Si en Broken Flowers (2005) nos mostraba a esa lolita del móvil en estos límites del control encontramos a Paz de Huerta (Enter the Void) paseándose con un revólver o plastificada con un vestido transparente. Siempre seguiremos a Jarmusch porque sí, porque nos ha dado mucho en el pasado y la deuda parece infinita, pero miedo nos da el síndrome Antonioni o Aranda. Contrólate Jim!.

22 de febrero de 2010

Reconstruyendo aquellas películas (y sus locos cacharros)




+ en la web del talentoso diseñador y fotógrafo Douglas Sonders.

20 de febrero de 2010

Aquellas cuatro viñetas sin diálogo (En memoria de Krahn)



El resto de la revista no me interesaba demasiado, pero desde niño siempre esperaba encontrarme con ese extraño y silencioso gag a todo color y maquetado a 4 viñetas. Lo firmaba Krahn y siempre aparecía al final del magazine. Era el último pero para mí siempre será de los primeros. Gracias por todo, maestro. Fernando Krahn (1935-2010).

19 de febrero de 2010

Sin necesidad de guión (la excepción Pontiac Firebird Trans Am)



Cuando un automóvil corta la respiración y eclipsa cualquier otro elemento del plano.
Cuando su presencia anula cualquier argumento porque el mismo es el propio argumento.
Sea del 70’ o del 73’: Pontiac Firebird Trans Am, protagonista absoluto de Cannonball! (1976) y McQ (1974) o Car Crash (1981).

18 de febrero de 2010

16 de febrero de 2010

Testículo marciano requiere tu cuerpo (en el mejor de los sentidos)



Si me quitan unos años y me dejan el pijama, si me alargan la gripe y me ponen en la cama, será muy sencillo disfrutar de una de marcianos con intenciones de lo más malas. Invasores de Marte (Tobe Hooper, 1986)

Damiselas en apuros (o la enésima fantasía de un otaku)


Perplejo me quedo ante Loz Did, un espacio en el que su autor se dedica a amordazar a las féminas más emblemáticas de la ficción animada. Vale la pena toparse con las versiones de Sailor Moon, Street Fighter o April o’Neil y descubrir que vuestras fantasías infantiles eran una bobada. Cliken, cliken, morbosos!.

8 de febrero de 2010

Super Guerreros buscan planetas para gobernar

Infancia. Mi primer recuerdo cinematográfico no es sobre Disney, ni aparecen Goonies y ni siquiera es infantil. Clark Kent cae de manos en una hoguera y Lois Lane comprueba que no ha sufrido ninguna quemadura. Nuestro superhéroe ha sido descubierto o quizá ha sido una estrategia para llevarse a Lois a su glaciar, servirle champán y desvirgarse en la super-cama. Ah…pero no todo van a ser super-polvos. Tres villanos, a los que habían encerrado en la Zona Fantasma, huyen de su jaula y aterrizan en la tierra. El cabecilla, llamado general Zod, camina sobre el agua y provoca el gag más gastado del universo: un pescador comprueba si su bebida lleva demasiado alcohol. La guerrera Ursa hace caer helicópteros con sólo soplar y el grandote Non destroza todo lo que se encuentra. Al igual que en un futuro manga, los super guerreros despedazan el ejercito, humillan al presidente y deciden gobernar el planeta porque no tienen otra cosa mejor que hacer. Pero la humanidad llama a su héroe para que los libere del nuevo régimen. Clark Kent vuelve a ser Superman y gracias a su super-picaresca, le quita los superpoderes a los tres villanos que mueren de una forma bastante indigna y simplona. Nada que ver con la muerte del gigante Napa o de la sufrida batalla contra Vegeta. Démosle un gran adversario a nuestro héroe pero sobretodo, procuremos una muerte digna a nuestros queridos villanos. Eso sí, la imagen de los tres guerreros atravesando el cielo es de las que quedan grabadas ahí donde sea que quedan grabadas. Dejo constancia. Superman II (Richard Donner+ Richard Lester, 1980) + Dragon Ball Z (Akira Toriyama, 1989).

Recortes de "Policromía" (4)


Gracias a la publicación municipal Viure Sant Boi por su texto. Y muchas gracias a Alicia Martínez (Biblioteca Jordi Rubio i Balaguer) por el seguimiento de nuestro trabajo en el boletín 4 Ratlles.

Top 10 masturbaciones en el cine (2): Ranking alternativo


Después del Ranking del blog Spout, resultaba inevitable crear otro Top 10 (alternativo) de masturbaciones en el cine.

10. Franka Potente a un paciente en La princesa y el guerrero (2000).  
09. El siempre pajero Louis Garrel con Rita Hayword en Soñadores (2003). 
08. Un nuevo clásico: Ben Stiller en Algo pasa con Mary (1998). 
07. Philip Seymour Hoffman y su falta de pegamento en Happiness (1998).  
06. Daniel González se encierra en el lavabo de La pistola de mi hermano (1997). 
05. Un yonki Mark Wahlberg acaba como chapero en Boggie Nights (1997).  
04. Charlotte Gainsbourg en el árbol de Anticristo (2009): Sin palabras. 
03. Elena Anaya en el sofá siempre fue lo mejor de Lucía el Sexo (2001). 
02. Kitt de toalla + partido de tenis en Ken Park (2002). 
01. La abuela Marianne Faithfull durante todo el metraje de Irina Palm (2007).

Top 10 masturbaciones en el cine (1)

Gracias al Universo David Lynch aterrizo en un curiosos ranking del blog Spout sobre al amor a uno mismo.

10. Judge Reinhold en Aquel excitante curso (1982).
09. El chaval de Léolo en Léolo (1992).
08. Jeremy Davies en
Spanking the Monkey (1994). 
07. Phoebe Cates a Kevin Kline en Una historia de Brooklyn (2005).
06. Natasha Leyonne en
But I’m a Cheerleader (1999). 
05. Naomi Watts en Mulholland Drive (2001).
04. Harvey Keitel en Teniente corrupto (1992). 
03. El grupo de chavales intercambian fantasías en Amarcord (1973). 
02. Shirley MacLaine en Bienvenido Mr. Chance (1979).
01. Nicholas Cage en Adaptation (2002).

5 de febrero de 2010

Deseando crear (trazo y cine por Michele Rosenthal)


+ sobre Michele Rosenthal en su blog Criterion Affection

1 de febrero de 2010

De amores, obsesiones y globos aerostáticos (Enduring Love)

Viene firmada por Roger Michell pero por suerte no hay ni rastro de Notting Hill (1999). Bueno, en realidad sí. Repite Rhys Ifans, nombre que nunca escribo bien, pero al que recuerdo sobretodo por (la infravalorada) Human Nature (2001). Tras una primera escena de altos vuelos, varios de los personajes presentes vivirán obsesionados con un suceso y sus consecuencias. Lo mejor: Ver como se le van hinchando los cojones a un Daniel Craig acosado por Rhys Ifans. Lo peor: Titular El Intruso a este Enduring Love (2004) merece una mención al creativo más vago.

Algo sobre las duraciones (o mis 4 de 180 minutos)

Mi padre siempre ha dicho que la duración ideal de una película debería ser de 2 horas. Y al final le tengo que dar la razón. Una vez más. Dos horas en el cine, o en DVD, se pueden aguantar. Si la cosa funciona, como diría el genio judío. Últimamente las de 150 minutos me acaban irritando y salvo algunos Goodfellas, esos 30 minutos añadidos a los 120 se acaban notando.

Cuando llegamos a las tres horas de duración uno ya cierra la puerta por puro prejuicio y por miedo a esas tres cifras: el 180 impone. Una cifra que en tiempos de VHS significaba que no te cabría en una cinta. A no ser que estuvieras pendiente de ir cortando milimétricamente los anuncios. Conclusión: terminabas usando una cinta de 240, que era como aquel hermano mayor que usabas para causas excepcionales, véase Érase una vez en América (1984), la única película que se acerca a los 4 horas de las que no sobra ni un minuto. Está claro que ese último Leone me puede y no hay más.

Pero bajemos un nivel y volvamos al titular: películas de 3 horas. Para abreviar, que esto se está alargando y queda poca cinta, de forma irracional, movido por pura pasión, y excluyendo a Magnolia (1999) porque no puede ser, ahí van las cuatro de tres: De una espectacular fuga, a una crónica mafiosa-familar, pasando por un puzzle urbano, para terminar con ese cóctel de juego y mafia que rodó el tío Marty.