En la foto: Paul Thomas Anderson, Lars Von Trier y un molesto enchufe.
Fantástica la combinación de chanclas con calcetines que se gasta el monstruo de Lars.
Al margen de seguir pareciéndome un film cojonudo, Haz lo que debas (1989) deja en evidencia un hecho:Tras el caos que todavía tenemos en las vías, la tarjeta T-10 ha pasado de 6,90 euros a 7,20. El servicio es lamentable pero el precio sube cada año. Ante tal impotencia surgen estos stickers para reivindicar nuestro malestar. Podéis imprimir los stickers en papel adhesivo y decorar las estaciones de tren y metro. Los autores de este diseño son ciudadanos anónimos como todos los afectados.
1) Se crea en Facebook el grupo GENT EN CONTRA DE LA PUJADA DE PREUS DE TMB.
2) Año 2010: La T-10 sube el 1,95%, muy por encima del IPC, y cuesta 7,85 € .
3) Facebook: "ET CREUS MOLT LLEST TMB'' per pujar cada any els preus?
Sant Boi de Llobregat, 2007. Necesito imprimir una hoja A4 de texto Word. En blanco y negro. La cosa más sencilla dentro del mundo de las impresiones. Mi hoja Word viaja en una memoria USB. Grave error. Entro en la copistería nº1, entrego la memoria USB y pido mi impresión. Minutos más tarde, llega mi hoja Word y mi disgusto: -1 euro-dice la chica. Cara de tonto, cara de sorpresa, cara de ¿Perdona?, ¿1 euro? La chica me lo explica: -Abrir el documento desde la memoria USB es 1 euro, las siguientes impresiones son a partir de 0,7 céntimos. -Ahh-resoplo y pago como un tonto pringado. No estoy seguro de lo que ha pasado y salgo confuso de la copistería. Me juro no volver por allí. Sólo quería una jodida hoja Word A4 en blanco y negro. Me da igual que las siguientes impresiones sean a 0,7 céntimos. ¿Y si el cliente no quieres más que una sola impresión?. La tontería te sale cara. Escandalosamente cara. Empieza el estudio. Pregunto en la copistería nº2 y me lo explica: -Abrir el documento desde una memoria USB son 0,35 céntimos y las siguientes impresiones a 0,7 céntimos-.Bueno, vamos bajando. Le cuento mi historia y explica que se cobra “por abrir la memoria” por si se estropea dentro del ordenador y lo jode. Bien, creo que se puede proteger un ordenador de virus y demás con algunos métodos, y entiendo que para evitar desgracias informáticas se llegue a cobrar cierto canon por si acaso. Ahora bien, 1 euro por si acaso en una barbaridad. Entro en un locutorio y leo los servicios: Internet, fax, fotocopiadora e impresión de documentos. Hago la pregunta y me contesta:- 1 hoja, 0,30 céntimos. No dice nada sobre abrir memorias. Soy tozudo y pregunto en la copistería nº3. Ojalà no lo hubiera hecho:- 1 euro por abrir la USB y 0,20 céntimos por cada impresión. Atención. Si algo puede ser más caro, lo será. Esta copistería se lleva la palma. Enhorabuena. Has ganado mi absoluta certeza de que no entraré jamás aquí. Intento cerrar este estudio y pregunto en la copistería nº4. –Una hoja A4 en blanco y negro son a 0’9 céntimos-. Dudo. Hecho en falta un dato y lo pregunto: -No, nosotros no cobramos por abrir archivos desde USB (o cualquier otro soporte). Aquí acaba el mini estudio sobre las copisterías en Sant Boi de Llobregat. Dudo en dar nombres o no. Nadie me da comisión por esta información. Decido tan solo ser positivo y servir al usuario. La copistería nº4 es esta. Foto: "Oso USB" por Sergio de Ana
Como por norma general un ayuntamiento no escucha al ciudadano, este debe utilizar armas radicales para expresar su irritación. En este caso una pintada situada en la parada del metro de Barcelona “Fontana (L3)” se atreve a denunciar lo que todos pensamos. Que cada año nos suban el precio del transporte público es una autentica vergüenza (!). Debería equilibrarse la balanza y en el caso de subir los precios también deberían subir la calidad de los servicios, pero no es el caso. Al contrario. Y encima se pide no coger el coche y utilizar más el transporte (!). Como se nota que aquellos desalmados que dicen eso no cogen el metro a las 8 de la mañana. Si esos políticos quieren sentirse como una jodida sardina en escabeche deberían utilizar los maravillosos transportes que nos ofrecen. Serían los primeros en coger el spray y expresar su indignación en una pared.