Hipervínculo suicida

Para poder disfrutar de Open Windows (2014) se debe llegar a la fiesta con la misma apertura mental con la que uno miraba el Tenebre (1982) de Dario Argento o En nombre de Caín (1992) de Brian De Palma. Y si de esta última surgía aquel célebre tagline (Demente, Depravado, Degenerado, De Palma), de esta notable cyper-paja-punto-com debería eyacular el eslogan: Visionario, Virtuoso, Vicioso, Vigalondo.

Sábanas con chinchetas

Bizarro cameo de Lars Von Trier en su ópera prima, la hiperbarroca El elemento del crimen (1984). La escena que prosigue en la habitación del hotel es lo mejor de todo el film y estéticamente queda conectada a su posterior Trilogía de la depresión: Anticristo (2009), Melancolía (2011), y Nymphomaniac (2013).

Tres más cinco

Hace un montón de años leo una reseña de Europa (1991) en la que se decía que la cinta de Lars Von Trier contenía demasiadas ideas pero que eso siempre era mejor que ninguna idea. Hace poco, tras una larga espera y mucha paciencia anti-spoilers, consigo visionar de un tirón en una sala de cine las dos partes de Nymphomaniac (2013). Y si hago caso de esa lejana reseña llegaré a la conclusión de que este loco danés es de los pocos humanos que no pierde neuronas al hacerse mayor. Todo lo contrario. Me encantan las boutades surgidas desde el entusiasmo, desde el alcohol o desde una combinación de ambas. Escribo esto estando sobrio con la certeza de que el señor que se colocó un majestuoso Von a su apellido sigue siendo el monstruo más creativo del panorama cinematográfico actual. Su díptico sobre sexo, amor y violencia contiene tantas y tantas buenas ideas que poco importa que la cinta pueda resultar en ocasiones ridícula, irregular y el bla,bla,bla de cenizos. La puerta de un supermercado, los tres amantes en split screen, la enorme vacilada de citar el esplendido inicio de Anticristo (2009), montones de ideas visuales como ese árbol torcido y sobre todo ese desenlace (que como en Rompiendo las olas (1996) vuelve a ser una broma para provocar y putear al personal) hace que desee que el amigo Lars nunca se cure de su depresión perpetua si eso hace que, al final de una de sus cintas, siga teniendo ganas de soltar lo de: Pero que hijo de puta.

My report from the edge

“Oh, what an ordinary day, take out the garbage, masturbate, I’m still holding for the laugh, The dogs will bark so let them bark, The birds will cry I let them cry, Here’s my report from the edge…”

Selfies (Listo Comics) + Birth in Reverse (St.Vincent) 

El infierno será la familia

A Marc Coll lo que se le da muy bien es captar el asfixiante ambiente que se crea en una reunión familiar. Ya lo hacía en Tres dies amb la família (2009), con su retrato de los burguesitos hipócritas que no entienden ni soportan todo aquello que escapa de su mentalidad. En Tots volem el millor per a ella (2013) quizá debemos esperar demasiado hasta ese conflicto familiar, pero cuando eso ocurre encontramos en la Geni que encarna Nora Navas un fantástico y extraviado personaje del que nos gustaría conocer sus planes. A pesar de su familia. A pesar de que entonces ya termine la cinta.

Rubia de bote

Tras la muerte de Fassbinder la bella Hanna Schygulla prosigue su carrera y termina rodando todo tipo de productos y subproductos. Será una verdadera sorpresa recuperar la macarrada de Delta Force (1986) y toparme con esa azafata bondadosa en una primera parte estupendamente secuestrada. Luego ya saldrá un Chuck Norris lanzando misiles en moto, que naturalmente era lo mejor cuando eras niño, y que ahora se presentará como una enorme caricatura involuntaria. Y será que tenía la atención en la Schygulla porque me tendré que esperar hasta los créditos para reparar en que el villano era el gran Robert Forster, aquí convenientemente maquilado como palestino vengador. Punto para los de la Cannon y cero para mi memoria visual.

En casa de herrero

En la foto: Paul Thomas Anderson, Lars Von Trier y un molesto enchufe
Fantástica la combinación de chanclas con calcetines que se gasta el monstruo de Lars.

Epicentro femenino

Antes del viaje deberé inyectarme el antídoto anti-cursilería, que será necesario para disfrutar sin prejuicios de esta fábula burguesa con poesía sobreimpresionada, confidencias a medianoche y árboles que marcan el punto exacto de impacto. Luego los efectos del antídoto irán desapareciendo y uno quedará en paz con todo lo narrado sin hacer demasiadas preguntas y conservando la mala memoria.

Belleza Robada (Bernardo Bertolucci, 1996).

No habrá explicaciones

“Una cosa que los directores noveles deberían tener muy en cuenta, aunque suene un poco anticuado, es que cuando yo iba al cine iba a buscar magia. Iba al cine a que me sorprendieran, me asombraran, me entretuvieran y me hechizaran. No quería saber cómo conseguían hechizarme, tan solo quería disfrutar de una gran experiencia. Ahora existe la tendencia, a causa del DVD, de obligar a los directores, cosa que a mí me parece indecente, a dar explicaciones, por culpa del contrato con quien hace el DVD, a hablar una y otra vez de por qué hicieron tal plano, por qué esa iluminación, por qué se eligió a tal actor. Los actores tienen que contar que sintieron rodando tal escena. Los técnicos tienen que explicar cómo transformaron 400 extras en 400.000 o cómo pintaron la parte de arriba de tal edificio porque no existía. Todo eso no es necesario. Cuando un mago hace un truco, te encandila, pero no te dice cómo. No te suelta: El truco está aquí. La experiencia es para vivirla. Corremos el riesgo de perder ese entusiasmo mágico que mucha gente tiene por el cine, si nos pasamos el tiempo buscando tal dibujo, tal cable y tal truco. El cine no es eso. La gente debería tener derecho a no hablar sobre su trabajo y dejar que la obra hable por sí misma". 

Richard Lester en un extra de Cineastas contra magnates (Carlos Benpar, 2005)

Deep Inside Movie

Si en un caso hipotético (que no improbable) se me presenta un poltergeist y me pregunta en qué película me metería creo que por el momento elijo insertarme en la obra maestra de John Hugues. Habrá mejores maneras de levantarse pero pocas con el ritmo de Sigue Sigue Sputnik.

La Santísima Trinidad

Yo no creo en Dios (y ni siquiera en Billy Wilder) pero creo en Bertolucci, en Godard y en Pasolini.

Completamente conmocionado

Y será un señor de 70 años en silla de ruedas el que filme uno de los mejores retratos sobre la adolescencia que uno recuerde haber visto. Y será la última noche de aquellos jóvenes renegados una de las escenas que más me ha conmovido en mucho tiempo. Y en ningún momento me acordaré de aquellos soñadores cinéfilos porque aquí tendremos a David Bowie versionando su Space Oddity en italiano. Y en medio de todas esas emociones, también fuertes y baratas, no habrá ni una pizca de sexo, y el primer sorprendido voy a ser yo. Y no podré evitar mencionar ese último plano en que un Bertolucci cerca del traspaso le guiña el ojo a su colega Truffaut. Y naturalmente en estos veranos, que son los veranos en que ocurren las cosas, ya será hora que me enfrente al Novecento.

Tú y yo (Bernardo Bertolucci, 2012).

Suggestion Diabolique

Gif: Isabelle Adjani en La Posesión (1981).
Hace ya una década de aquel concierto acústico en los que me encuentro con el telonero y con el artista principal. Y dos detalles siguen rebotándome de todo aquello. Oigo al artista principal cantar sobre cosas sencillas, cosas sensibles, cosas costumbristas y un montón de alusiones a esta sociedad superficial y de consumo. El público cumbayá traga de lo lindo y surgen los mecheros. Final del concierto y efecto hormiguero. Reparo en una explosiva chica que parece salida del Playboy o si me apuras del Interviú. Hago mis investigaciones y alguien me lo cuenta al oído: es la novia del artista principal y comprometido. El Bmw les espera en la calle. Antes de que todo termine, el telonero se acerca al artista comprometido y utilizando una confianza imaginaria le acaba preguntado que hay que hacer para triunfar en el mundo de la música. El tono de la pregunta, como aquel que renuncia a un crucigrama y termina mirando las soluciones, sigue rebotando en mi cerebro como señal de advertencia. Un tono de pregunta de aquel que no se plantea las palabras insistencia, constancia, paciencia, trabajo, estudio, autocrítica y observación. Un tono de inconsciencia de aquel que ignora que sólo saliendo de la zona de confort se abraza el riesgo y con éste la posibilidad de explorar algunas cosas interesantes y si tienes suerte magnificas. Aunque sean superficialmente magnificas, de eso sabe mucho el artista comprometido.

Non Stop

Una gata egipcia intenta dormir en mi regazo y al principio me da grima tocarla pero cuando se acurruca y me mira lastimosa entonces me olvido de sus pliegues de goma y de su horrible aspecto y por olvidar hasta me olvido de poner comas a todo esto y empiezo a encontrarle ventajas al asunto tales como que no habrá pelos por toda la casa y tampoco habrá paz para los malvados y les aseguro que nada tiene que ver que esté sonando Vince Tempera que era un compositor que lo ponía muy fácil a los cineastas para dar ritmo a los montajes de la misma forma que lo hacía David Shire en esa estupenda cinta en la que secuestran un metro ante el terror de todos los pasajeros menos para esa mujer que se pasa toda la historia durmiendo en el vagón y que naturalmente despierta cuando el drama ya ha terminado y la gata ya se ha marchado.

El sabor de las cerezas

El día que me nacionalice francés tengo claro que además de filmar planos detalle de sombreros y a mucha gente fumando, deberé huir de la civilización y acercarme a la naturaleza para filmar a Lola Créton montando en bici o haciendo absolutamente nada. No me saldrá tan bien como a Mia Hansen-Løve pero las ganas de intentarlo ya se manifiestan. Y si la novia de Olivier Assayas hace sonar a Violeta Parra y nadie se queja yo no podré evitar colocar a los de San Cisco y su Awkward

Un Amour de Jeunesse (2011).

Parásitos emocionales

Después de aquel cortometraje de culto, las mentes de M.A. Martín y Borja Crespo vuelven a unirse para perpetrar un largometraje del sello Little Secret Film. En la sinopsis de la peli me gusta encontrarme la expresión “baile de parásitos emocionales” que describe esta nueva era donde las conversaciones reales (cuando se tienen) van siempre interrumpidas por tu puto WhatsApp. La cinta se apoya en el estupendo feedback que surge entre Mónica Miranda y Marta Guerras (dos actrices a las que voy a robar a Borja para algún futuro proyecto) soltando divertidas citas cinéfilas y protagonizando buenos momentos como el que nos remite a lo que Hitchcock llamó suspense. Ahora mismo y no sabemos hasta cuando, Neuroworld (2014) está disponible online de forma gratuita por lo que deberían abandonar ya este blog, apagar el móvil de una vez antes de que te lo rompa en la cabeza y disfrutar de este regalo de verano, ahora que todavía no han prohibido ni el verano ni las películas independientes.

Si tú me dices ven

Ocurre que tengo la casa llena de obras maestras que todavía no he visto. Las tengo apartadas, controladas ahí todas ellas, esperando el momento adecuado para ser visionadas. Y supongo que se deben sentir un poco mal cuando aterriza de improviso una copia de aquella macarrada con Chuck Norris y David Carradine y tardo microsegundos en darle al play. Hago una rápida asociación de ideas y reparo en que no sólo me ocurre con el zinema

McQuade, El lobo solitario (Steve Carver, 1983).

Películas de la familia

Seguramente unos de los cortos que más me ha conmovido en los últimos tiempos se titula Valldoreix (2011), lo firma un amigo y va incluido en el DVD Docu-cortos de Naxo Fiol. Disponible en Vial of Delicatessens.

Por el amor de una mujer

Una enfermedad que te hace recordar hasta el último detalle, dos o tres cosas que sé de Ella, la influencia Tyler Durden y un cortejo de postureo. Fantástico y emotivo cómic el que se han marcado Marcos Prior y Danide en Potlatch (Norma editorial, 2013).

Cien mil mundos

“Abandoné el mundo real, ataviado con mi traje espacial, sin gravedad, sin atracción, fui lanzado a través de Orión, ni tú ni nadie puede herirme, en mi ascensor increíble. Cien mil mundos nos separarán, a mil años luz de ti. Este será mi último adiós, cortaré toda comunicación, no puedes entrar, no puedo salir, no toco a nadie, nadie me toca a mí, si Hall consigue leer mis labios, me iré a casa del comandante Tom…”

2001: una odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968) + A mil años luz (Sidonie, 2011).