El acero de la navaja


Érase una vez...

Un balcón en la noche.
Un hombre afila su navaja junto al balcón.
El hombre mira a través y ve...
Una nube veloz avanza hacia la luna llena.
Una cabeza de muchacha con los ojos muy abiertos.
Hacia uno de los ojos avanza el acero de una navaja.
La veloz nube pasa ahora delante de la luna.
El acero de la navaja atraviesa el ojo de la joven y lo desgarra.

Guión de Un perro andaluz (1929)
Ilustración: Luis Buñuel por Jean-Claude Carrière.

La necesidad de un Dios

Furia de Titanes (Desmond Davis, 1981).

Apoteosis de calma

De alguna manera, Shaft (Gordon Parks, 1971) te enseña muchas cosas, como por ejemplo la posibilidad de empezar la narración con cinco minutos de un Richard Roundtree andando por las calles a ritmo del súper temazo de Isaac Hayes. Vivimos tiempos frenéticos, tómatelo con calma, hermano. Por el contrario, también te enseña a terminar la película a todo trapo con un plano general en grúa que abarca la huida de tres taxis hasta una cabina telefónica donde nuestro anti-héroe soltará su última vacilada. Luego la cámara se alzará siguiendo la despedida del protagonista mientras vuelve a sonar el ritmillo de Hayes y todo esto habrá terminado. Un inicio tranquilo y un final apresurado que de alguna manera me recordará a la mega canción Free Bird de los Lynyrd Skynyrd con su perfecta división entre religiosa calma y electrizante clímax a base de un apoteósico sólo de guitarra. De alguna otra manera o por el contrario de ninguna manera, todo esto me llevará a imaginar un futuro proyecto cuya sensación argumental será de similar estructura. O no será.

Algo que contar

En la foto: Oliver Stone durante la guerra de Vietnam.
“Estás haciendo peliculitas que tratan sobre otras peliculitas. Yo hago películas acerca de la vida que he vivido hasta tener cuarenta y muchos. He visto más violencia que tú en la vida. Estuve en Vietnam, me han pegado un tiro. Si quieres que hablemos de violencia, vamos a dejarnos de películas y hablemos de la realidad”.

Oliver a Stone a Quentin Tarantino en 1994.

Días de vino y rosas


Graf Bcn 2016 - Conversación de Rubén Lardín con Josep M. Beà. Vídeo aquí!
Bonustrack: Fragmento final Los Mejillones

Periodo refractario


La mejor frase de todo el libro de Chuck Palahniuk es precisamente la que su adaptación cinematográfica acorta, mutila o no se atreve a mostrar en su totalidad: “Está claro, la peor mamada es mejor que, digamos, oler la mejor rosa o ver la mejor de las puestas de sol. Mejor que oír reír a los niños”.

Asfixia (Clark Gregg, 2008).

Percepción marchitada


Qué divertido resultará comprobar cómo algunas películas, que en su estreno fueron vapuleadas por críticos snobs, se convertirán en nuevos clásicos cuando se cumplan las efemérides de turno.
  
Abierto hasta el amanecer (Robert Rodriguez, 1995).

La misma piedra

Durante aquella primavera de 2012 debería haber viajado hasta aquella ciudad, gastarme los dineros en presenciar una obra de teatro que a priori daba pereza y acercarle a su director un dvd de la extraordinaria Intimidad (2001) para que estampara su firma. Habrá otra ocasión-pensé-habrá más oportunidades-me afirmé. Patrice Chereau murió en otoño de 2013. Desde entonces camino sujetando un rastrillo, intentando no tropezar con la misma piedra.

Licencia para fascinar

En la foto: Guy Hamilton con Sean Connery y Shirley Eaton en el set de Goldfinger.
Si lo pienso un segundo, sospecho que fue la película más importante de mi infancia. Si lo pienso dos segundos, me asaltan flashes de una rubia en la cama, un Aston Martin en la carretera y un montón de soldados cayendo a ritmo de John Barry. No lo pienso tres segundos o tendré que recordar al primer y al segundo agente con licencia para fascinar.

Goldfinger (1964). Guy Hamilton RIP (1922-2016)

Costumbrismo mágico

Cada cuatro o cinco años te vuelvo a mirar, para comprobar que sigues igual de bella, igual de mágica. Tus hermanas también me gustan bastante pero ya sabes que tú eres mi favorita, por ese inicio telefónico, por esa modelo bebiendo agua en botella de plástico, por esa perra atropellada a ritmo de Preisner, por todo lo demás y sobre todo, por ser una asombrosa cinta con viajes temporales sin flashbacks ni máquinas del tiempo.

Tres colores: Rojo (Krzysztof Kieslowski, 1994).

Pequeños milagros

Uno de mis textos preferidos de siempre lo escribe Ana Elena Pena en el recopilatorio Vamos a follar hasta que no enamoremos (Arrebato Libros):

Gente Vulgar

“Hay gente vulgar que se enamora de gente vulgar. Llevan una vida corriente, se enzarzan en discusiones triviales, mezquinas, y viven acomodados en una vida adocenada y gris. Mantienen una relación básicamente anodina, mediocre, convencional. Y duermen cada noche, uno al lado del otro, sin preguntarse nada más. Esa gente tan vulgar, tan gris, tan mediocre y anodina, inmersa en un amor tan trivial, también tiene niños. Os sorprenderá esto, pero a veces esos niños son asombrosamente extraordinarios”.

Ferrari fucked

Coincido con Fausto Fernández en que Tony Scott es el hermano que en realidad mola. Pero si aceptamos que el bueno de Ridley ya rodó sus dos obras maestras en 1979 y en 1982, podremos disfrutar sin prejuicios de una filmografía irregular que incluye un bizarro título hermanado con El fuego de la venganza (2004). Sólo por ese flashback que incluye un trío con Javier Bardem, Cameron Díaz y un Ferrari California ya deberíamos indultar a Ridley por alguna tormenta blanca y otra teniente rapada.

El Consejero (Ridley Scott, 2013).

Tras la huella de Sade

El gran Joan Ripollès Iranzo participa con un relato en Tras la huella de Sade, una obra que reúne a quince escritores y veintidós artistas visuales unidos por una generalizada admiración hacia este ilustre marqués. En el apartado de biografías encontraremos un bonito frame de Ripollès perteneciente a su espectacular aparición en Difuminado (2014) y en el apartado de eventos apunten esto en su agenda:

Jueves 7 abril a las 19:45
Presentación de Tras la huella de Sade
Con Joan Ripollès, Cristina Marín Chaves (autores de dos de los relatos), Jesús París (autor del poemario) y Paco Rallo (editor), con la presencia del artista visual Óscar Barbery.

Librería Loring Art, C/Gravina, 8, Barcelona.