Super Guerreros buscan planetas para gobernar

Infancia. Mi primer recuerdo cinematográfico no es sobre Disney, ni aparecen Goonies y ni siquiera es infantil. Clark Kent cae de manos en una hoguera y Lois Lane comprueba que no ha sufrido ninguna quemadura. Nuestro superhéroe ha sido descubierto o quizá lo hecho apropósito para llevarse a Lois a su glaciar, servirle champán y desvirgarse en la super-cama. Ah…pero no todo van a ser super-polvos.

Tres villanos, a los que habían encerrado en la Zona Fantasma, huyen de su jaula y aterrizan en la tierra. El cabecilla, llamado general Zod, camina sobre el agua y provoca el gag más gastado del universo: un pescador comprueba si su bebida lleva demasiado alcohol. La guerrera Ursa hace caer helicópteros con sólo soplar y el grandote Non destroza todo lo que se encuentra. Al igual que en un futuro manga, los super guerreros despedazan el ejercito, humillan al presidente y deciden gobernar el planeta porque no tienen otra cosa mejor que hacer. Pero la humanidad llama a su héroe para que los libere del nuevo régimen. Clark Kent vuelve a ser Superman y gracias a su super-picaresca, le quita los superpoderes a los tres villanos que mueren de una forma bastante indigna y simplona. Nada que ver con la muerte del gigante Napa o de la sufrida batalla contra Vegeta. Démosle un gran adversario a nuestro héroe pero sobretodo, procuremos una muerte digna a nuestros queridos villanos. Eso sí, la imagen de los tres guerreros atravesando el cielo es de las que quedan grabadas ahí donde sea que quedan grabadas. Dejo constancia.

Superman II (Richard Donner+ Richard Lester, 1980) + Dragon Ball Z (Akira Toriyama, 1989).