Se ha escrito mucho sobre el cine de los años 70. El mejor resumen quizá se encuentra en el libro de Peter Biskin “Moteros Tranquilos, Toros Salvajes”. En este libro se nos relata las vivencias de algunos de los cineastas que revolucionaron esa época. Estaba el gran Francis Ford Coppola que se añadió el Ford del apellido en homenaje a John Ford. Un nervioso Scorsese nos enseñaba su “Taxi Driver”, mientras el irreverente William Friedklin triunfaba con su “French Connection”. El casi siempre brillante Brian de Palma hacia sus homenajes a Hitchcock y aprendió a ser el mejor planificador de secuencias, mientras Spielberg y Lucas pensaron que el público necesitaba un cambio de aires y empezaron a crear lo que hoy que se llaman blockbusters (grandes éxitos de táquilla). La mayoría de los citados se reunió y formaron la famosa “The Directors Company”, una compañía en la que el director empezaba a tener el gran poder. Hubo muchos cambios en aquella época y se empezó a hacer un cine diferente. Como ya sabréis la cosa no duró. Salvo los casos de Lucas y Spielberg, la mayoría no pudo mantener ese ritmo e incluso Michael Cimino se cargó a todo un estudio con su fracaso de “La puerta hacia al Cielo”.Uno de esos cineastas nunca cambió el chip hacia el nuevo blogbuster y mantuvo su admiración por los clásicos: su nombre era Peter Bogdanovich. Tras un primer film a manos de Roger Corman, rodó su particular homenaje a su idolatrado John Ford y le salió “The Last picture Show” (La última película). Bonito y nostálgico film sobre las correrías adolescentes con una jovencísima Cybil Sheperd. El homenaje a la screwball (comedia de enredo) llegó con “Que me pasa, Doctor?, una divertida comedia que seguía la línea de su admirado Howard Hawks. Un año después, Ryan O’Neal y su hija Tatum O’Neal rodaron con Bogdanovich “Paper Moon” (Luna de Papel) una de sus mejores películas. Con una fotografía increíble del maestro Lazlo Kovacs, el film nos cuenta como un timador de poca monta debe hacerse cargo de una niña que acaba de quedar huérfana. Con 8 años, Tatum O’Neal ganó un Oscar a la mejor interpretación y sigue siendo la actriz más joven en ganar el premio. El film fue pionero en la estructura “viaje con niño a la fuerza” (años después Eastwood lo vuelve a hacer en “Un mundo perfecto”) y nos cuenta las aventuras de un adulto y una niña que deberán superar mil imprevistos en una América de los años 30, al tiempo que se empiezan a hacer inseparables. Vista 30 años después y a pesar de estar rodada en los 70, “Paper Moon” se conserva hoy como un gran clásico. Este film es para la nueva generación lo que el cine de Howard Hawks fue para Bogdanovich. A pesar de una trayectoria donde no ha vuelto a levantar cabeza, saludamos a este gran amante de los clásicos que al menos rodó una joya en los años 90: “Noises Off” (Que ruina de función). 31 de enero de 2007
“Paper Moon” de Peter Bogdanovich
Se ha escrito mucho sobre el cine de los años 70. El mejor resumen quizá se encuentra en el libro de Peter Biskin “Moteros Tranquilos, Toros Salvajes”. En este libro se nos relata las vivencias de algunos de los cineastas que revolucionaron esa época. Estaba el gran Francis Ford Coppola que se añadió el Ford del apellido en homenaje a John Ford. Un nervioso Scorsese nos enseñaba su “Taxi Driver”, mientras el irreverente William Friedklin triunfaba con su “French Connection”. El casi siempre brillante Brian de Palma hacia sus homenajes a Hitchcock y aprendió a ser el mejor planificador de secuencias, mientras Spielberg y Lucas pensaron que el público necesitaba un cambio de aires y empezaron a crear lo que hoy que se llaman blockbusters (grandes éxitos de táquilla). La mayoría de los citados se reunió y formaron la famosa “The Directors Company”, una compañía en la que el director empezaba a tener el gran poder. Hubo muchos cambios en aquella época y se empezó a hacer un cine diferente. Como ya sabréis la cosa no duró. Salvo los casos de Lucas y Spielberg, la mayoría no pudo mantener ese ritmo e incluso Michael Cimino se cargó a todo un estudio con su fracaso de “La puerta hacia al Cielo”.Uno de esos cineastas nunca cambió el chip hacia el nuevo blogbuster y mantuvo su admiración por los clásicos: su nombre era Peter Bogdanovich. Tras un primer film a manos de Roger Corman, rodó su particular homenaje a su idolatrado John Ford y le salió “The Last picture Show” (La última película). Bonito y nostálgico film sobre las correrías adolescentes con una jovencísima Cybil Sheperd. El homenaje a la screwball (comedia de enredo) llegó con “Que me pasa, Doctor?, una divertida comedia que seguía la línea de su admirado Howard Hawks. Un año después, Ryan O’Neal y su hija Tatum O’Neal rodaron con Bogdanovich “Paper Moon” (Luna de Papel) una de sus mejores películas. Con una fotografía increíble del maestro Lazlo Kovacs, el film nos cuenta como un timador de poca monta debe hacerse cargo de una niña que acaba de quedar huérfana. Con 8 años, Tatum O’Neal ganó un Oscar a la mejor interpretación y sigue siendo la actriz más joven en ganar el premio. El film fue pionero en la estructura “viaje con niño a la fuerza” (años después Eastwood lo vuelve a hacer en “Un mundo perfecto”) y nos cuenta las aventuras de un adulto y una niña que deberán superar mil imprevistos en una América de los años 30, al tiempo que se empiezan a hacer inseparables. Vista 30 años después y a pesar de estar rodada en los 70, “Paper Moon” se conserva hoy como un gran clásico. Este film es para la nueva generación lo que el cine de Howard Hawks fue para Bogdanovich. A pesar de una trayectoria donde no ha vuelto a levantar cabeza, saludamos a este gran amante de los clásicos que al menos rodó una joya en los años 90: “Noises Off” (Que ruina de función). La sonrisa de Barcelona
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| Foto: Pere Koniec |
Las vidas de Adrian Tomine
Desde Daniel Clowes (Ghost World) y Peter Bagge (Odio) hacia tiempo que no encontraba a un narrador tan bueno. Y creo que este es superior a los anteriores. Nació en Sacramento (California), donde ocurren varias de sus historias y su nombre es Adrian Tomine. Su estilo visual recuerda a Clowes con ese blanco y negro puro y oscuro. Pero al leer varias de sus historias empiezas a observar su poderosa narrativa, llena de inteligentes elipsis o agudos diálogos. Lo han comparado al maestro de los relatos cortos Raymond Carver y la comparación es bastante ajustada. En su recopilación “Sonámbulo y otras historias”, Tomine nos narra 16 relatos breves llenos de desamor y tristeza, en los que destaca su forma de captar aquellas situaciones cotidianas tan incomodas de explicar. Muchas de sus historias hablan de parejas, de amantes o de personajes que están Deseando Amar. “Sonámbulo” nos explica la incomoda cita nocturna de unos jóvenes que fueron pareja. De nuevo una pareja ocupa el relato “Avda.Eco”, un fragmento de vouyerismo nocturno. Una chica lee guarradas por teléfono a su novio en la amarga “Larga distancia”. Una de los relatos más brillantes por su brevedad y contundencia es “Caída”, una sensación de cuatro viñetas llena de oscuridad y peligro. La nostalgia de un amor pasado se dan cita en la genial “La hora del almuerzo” y en “Curro de verano”, Tomine nos explica la historia (autobiográfica?) de un verano en el que trabajó en una copistería. El siguiente relato se titula “El hilo conductor” y recuerda a la “Ciudad de Cristal” de Paul Auster por la absurda obsesión de su protagonista. En tan solo 2 páginas una voz en off nos explica la absurda trágica situación que vive un personaje en “Glasedo de fresa”, con reminiscencias a “American History x”. Otro de los mejores es “Escala”, donde una perdida de un avión provoca una serie de inseguridades al protagonista. La amistad hipócrita se presenta en “Supermercado”, un continuo diálogo entre un ciego y una vendedora del super. Otro gran fragmento es “Rehenes”, abordando aquellas situaciones incomodas que se presentan en un autobús y que a uno le gustaría evitar o detener. La extensa “Dylan y Donovan” nos relata los problemas de comunicación en una familia desestructurada. “Evocación” es breve pero interesente, de nuevo con la nostalgia de una infancia como eje central. Otra historia de exnovios se presenta en “Seis días resfriado”, con varios y hábiles flashbacks, otra de las constantes de Adrian Tomine. El amargo “Cuatro de Julio” nos explica la soledad de un niño ante la discusión de sus padres, y finalmente el relato “Ojos de color avellana” cuenta la amarga historia de una chica incomprendida por sus amigas y posteriormente criticada por estas. Un gran abanico de historias las que compone el magnifico trabajo de Adrian Tomine. Una gran película podría salir de todo esto material. Y estoy seguro que otros lo han pensado. Lo que unos piensan otros lo harán realidad. Estamos impacientes. 29 de enero de 2007
Chico conoce chica
Hay muchos cineastas que ruedan su primera película en blanco y negro. Hoy en día ya no se trata de la vieja excusa de falta de presupuesto. Sencillamente el blanco y negro le da más autenticidad a una historia y enseguida prestas atención a todo lo que ocurre. Podemos hablar de David Lynch y su “Cabeza Borradora”, Darren Aronofsky y su “Pi”, o incluso el gamberro Kevin Smith y su dialogada “Clerks”. Otra gran opera prima es la que tratamos ahora: “Chico conoce chica” del extraño entre extraños: Leos Carax. El chico protagonista es Alex, un ser atormentado que fotocopia las cartas de amor de su ex-novia. Como en su siguiente film (Los amantes del Pont Neuff), Leos Carax inicia su opera prima con un seguido de escenas impactantes que no adquieren sentido hasta la parte final del film. Hay planos geniales como el que ilustra este texto y juegos de luz que merecen que uno se quite el sombrero cada cinco minutos. La historia puede perderse por momentos en su parte central porqué es tal el despiste de situaciones e imágenes que uno no sabe nunca que esta ocurriendo. Uno de los mejores momentos del film se hacen visibles cuando el chico y la chica del título se conocen en una cocina. El chico le suelta un monólogo en los que le cuenta que es cineasta. La chica le pregunta si es cineasta de video o de cine, y el chico le responde: -De momento solo tengo los títulos de las películas que quiero hacer-. Como bien indica una reseña del film: Estamos ante una obra de un enamorado del cine. Durante la visión de su segundo film “Los amante del Pont Neuf” estuve literalmente con la boca abierta en varias ocasiones en los que Leos Carax muestra su extraño estilo, sus extraños personajes pero sobretodo su enorme talento. En esta inicial “Chico conoce chica” encontramos a un joven de 24 años rodando un film apasionante, lleno de mágicos momentos y sobretodo, con un triste e impactante desenlace. A la espera de poder ver “Pola X”, su tercero y ultimo film hasta la fecha, podemos colocar a Leos Carax entre aquellos seres extraños que realizan películas fascinantes. Con permiso de Gaspar Noé.27 de enero de 2007
Se llama Jose Manuel Habas
La mayoría de los que nacimos en 1980 hemos crecido bajo la influencia del manga. Todo empezó con la fotocopias en blanco y negro de “Dragon Ball”. Llegaron a las papelerías nadie sabe como ni porqué. Y es que te ahora lo paras a pensar y es extraño que se pudieran comercializar unas simples fotocopias. Pero todo eso ocurrió. Estamos hablando de una época en que hubieras vendido tu alma para conseguir algo de Son Gokuh. La serie de animación había llegado a tv3 y todos caímos a los pies de ese genio llamado Akira Toriyama. Yo fui uno de los fanáticos de toda la primera etapa del manga y también fui uno de los primeros en desertar del fenómeno manga cuando todo aquello se convirtió en un exceso que se llevaba el dinero de los adolescentes en el mercado de Sant Antoni de Barcelona. Ahora uno es más selectivo y se queda con tres o cuatro autores como Masakazu Katzura o Tsucaza Hojo. Aunque reconozco que me quedo con los clásicos y es que uno se está haciendo mayor aunque no quiera. Uno de esos fanáticos del manga que vivió esa época dorada se llama José Manuel Habas. Conozco sus trabajos desde los horribles años de instituto y siempre me han gustado sus ilustraciones. Adjunto a este texto la portada de uno de sus cómics “Te lo voy a demostrar”. Haciendo caso al título, José Manuel Habas nos demostrará su talento en futuras obras que algún día encontraremos en las librerías especializadas. Desde aquí todo mi apoyo a un incondicional de la ilustración. Estaremos atentos en las librerías. Más en www.islajosema.comYa está aquí "Efímero 87"
La sinopsis de es esta: Un día te levantas y lo asimilas. Te han engañado, te han traicionado, te han mentido, te han humillado. Y el mundo no deja de girar por tu dolor. Cuando todo eso ocurre, empiezas a dejar de tener miedo y empiezas a tomar decisiones. A través de un rápido viaje exterior e interior, nuestra protagonista nos cuenta las 24 horas de un día en el que deberá asimilar su presente y su futuro. Aunque todo sea efímero. Este pequeño film de 12 minutos fue producido por Spellbinder films, Ensantboi.com, Masoniec y Nbk Band. Lo rodamos la primavera de 2006 y fue interpretado por Laia Masó en un rodaje loco, divertido, duro y totalmente independiente. Nos colamos en un cementerio, en trenes y metros y hasta en un Bocatta, en los que los trabajadores nunca supieron que hacíamos con dos menús y una pequeña cámara. Tuvimos la colaboración especial de Guifré Borràs, Anna Patricia Jiménez, Santi Gallisà, Adela Villegas, Sonia Acebedo, Laura Martí, Rubén de Haro y Patricia Gullí. Utilizamos música del gran pianista George Winston para la primera parte del film y el envolvente sonido de Marc Leclair para la parte final. Los créditos finales estuvieron acompañados del gran tema Parasol de Niza y tuvo su estreno en la 2º Mostra de Cinema Volpina. El cartel final del cortometraje es el que ilustra este artículo y cuando esté colgado en la red escribiré de nuevo alguna líneas. Muchas gracias a todos los que colaborasteis en nuestro film, y muchas gracias también a los que lo habéis visionado con agrado.
Link de youtube: Efímero 87 (2006).
Hen, un pollo con criterio
El Sant Boi de los 90 fue muy rico en cuanto a graffiti. Surgieron muchos artistas como Capone o Akira, y varios grupos como FRS o BKL (Black Legend). Los artistas empezaron a pintar persianas de tiendas y (afortunadamente) algunos se acercaron más al arte que al tag callejero. Algunos lo dejaron, otros continúan existiendo y otros han aparecido con gran fuerza. Uno de ellos, y para mi uno de los mejores, es HEN, un grafitero que deja su famoso pollo parlanchín por las calles de Sant Boi. Sus creaciones se alejan de aquellos viejos clichés de grafiteros oscuros y se acercan más a los divertidos cartoons de Looney Tunes. Recuerdo sus primeras apariciones en forma de sticker (pegatina), en las que denunciaba la prepotencia policial de este pueblo o simplemente lanzaba su propio criterio respecto a moda o tendencias. Muestra la locura actual frente al incidente del cantante Farruquito (foto) o la disconformidad popular respecto al cierre de nuestra biblioteca popular Can Castells (foto). Manifiesta su desagrado por los fashions en forma de sticker (foto3), o simplemente expresa su opinión respecto el carnet por puntos (foto). En ocasiones su reivindicativo pollo aparece como ilegal sticker en farolas o legalmente en zonas destinadas al arte urbano. Desde aquí os invitamos a pasear por un Sant Boi aburrido solo para que podáis jugar a encontrar una de las creaciones de Hen, un artista del grupo 4 FAS ( Los 4 Fantásticos).22 de enero de 2007
Cine: Sofía Coppola y “Maria Antonieta”
La verdad es que no tenia previsto ver la tercera película de Sofía Coppola. Su primer trabajo “Las Vírgenes Suicidas”, me pareció interesante pero solo en algunos fragmentos. Recuerdo como la pequeña Coppola colocaba muy bien la música en algunos fragmentos de su opera prima como en la vacilona presentación del personaje de Josh Hartnett. El montaje de algunas secuencias y la utilización de transiciones para enseñar el nombre escrito en la ropa interior de una de las vírgenes siempre me pareció divertido y no se puede negar la frescura que destilaba ese primer film. Pero creo que ha habido operas primas más fascinantes en los últimos años. A pesar de eso no me quedó mal gusto de boca ante esa película pero lo que vino después ya no me pareció tan interesante. Colocar a un Bill Murray con cara de palo y a una tonta Scarlet Johansson perdidos en Tokio fue llamado “Lost in Translation”. Y este título fue sinónimo de una enorme bola de nieve que culminó con varias nominaciones y el premio oscar al mejor guión original. Pero vayamos por partes. Sabiendo que una película ya no pertenece al director cuando se estrena no se puede culpar a Sofía Coppola de la terrible sobrevaloración de su film. Eso es algo que no se puede controlar. Por aquel entonces el film fue endiosado por la mayoría de sectores mientras que yo bostecé varias veces en el cine incapaz de ver la genialidad de la que hablaban. “Lost in Translation” intenta contar una sencilla historia de incomunicación con una oculta tensión sexual entre dos protagonistas, pero quien haya podido ver “Breve Encuentro” o “Antes del Amanecer” estará de acuerdo en que hay tener mucha suerte con los actores y una buena historia para que esa sencillez fuera aflorar debidamente. En todo caso este film dividió a la gente que lo adoraba y los que lo detestaban, que si lo paras a pensar es lo mejor que puede ocurrir. Respecto al premio al mejor guión original. Sin comentarios. Solo destacar que uno estaba de acuerdo cuando este premio se ha otorgado a trabajos que realmente lo merecen. En este link de Wikipedia podéis comprobar la lista de este premio durante toda sus ediciones y juzgareis vosotros mismos. Para gustos colores. Pero ahora se acaba de estrenar “Maria Antonieta” y mis prejuicios y me cabreo por “Lost in Translation” me impedían ver este último film de la Coppola. Bueno, los prejuicios siempre son un error y la verdad es que su film sobre la caprichosa reina de Francia no me ha disgustado demasiado. El film se divide básicamente en dos partes. La primera nos narra la iniciación a la nueva vida de lujos y costumbres reales mientras todo el palacio se preocupa por la consumación del matrimonio entre el hijo del rey y Maria Antonieta. Hay escenas divertidas y la historia se sigue con agrado. La segunda parte nos cuenta su infidelidad, el nacimiento de sus hijos y la consolidación de una caprichosa y derrochadora reina. El desenlace de este film se sirve de un gran clímax sin apenas diálogos en los que asistimos al definitivo declive del palacio por parte de un pueblo muy cabreado que no tiene ni pan para comer. Son unos instantes muy bien rodados, llenos de tensión que hereda por momentos la brillantez del papa Francis Ford Coppola. Pero toda comparación es odiosa. Buena película la de Sofía Coppola y para un servidor, la mejor de su filmografía hasta la fecha. Por cierto, que feo el cartel oficial que nos ha llegado a nuestros cines. Prefiero ilustrar este texto con uno de los diseños utilizados en la bella Francia. 19 de enero de 2007
La trilogía Nikopol
A principios de los 90 llegó a televisión (La 2) una serie fascinante llamada “Cómic, el 9ª Arte”. A través de un recorrido visual con poderosas músicas nos adentrábamos en la historia del cómic, del tebeo, de la historieta grafica, del cómic book americano o del cómic japonés. En aquella época yo era un jovencito fascinado por “Dragon Ball” y toda la obra del gran Akira Toriyama, pero hubo unas imágenes de aquella serie que me han perseguido hasta hoy. En las viñetas de aquel cómic se mostraba una mujer con el pelo corto teñido de azul corriendo mil aventuras en mundo futuro similar al de Blade Runner. También había una pirámide y un hombre con cabeza de águila. Por entonces nunca llegué a descubrir de qué obra se trataba y seguí conociendo grandes creadores japoneses como el fabuloso Masakazu Katsura y su genial “Video Girl Ai”. Años después, granos después y muchas experiencias después, he leído por fin aquel extraño cómic. Su autor es el noruego Enki Bilal y la novela gráfica está compuesta por 3 partes y se denomina “La trilogía Nikopol”. En el primer capítulo “La Feria de los inmortales” nos situamos en el París de 2023 donde una pirámide alienígena tripulada por Dioses flota en el cielo parisino a la espera de negociar el combustible que necesitan. Paralelamente el protagonista Alcide Nikopol vuelve a la tierra tras 30 años de hibernación y se alía con Horus, un irreverente Dios que reniega de sus compañeros. Este primer capítulo brilla por sus delirantes situaciones y por la total ausencia de personajes femeninos. Algo que Ekin Bilal corregirá en su secuela “La Mujer Trampa”. En este capitulo el guión no es demasiado importante y la absoluta protagonista es Jill Bioskop, la chica del pelo corto azul que aparece desnuda cada cinco paginas. Destacan las bellas ilustraciones de Jill asesinando a la mayoría de hombres que aparecen en su vida. Finalmente, parte de la historia se remonta en el último volumen llamado “Frío Ecuador”. Esta vez ya no encontramos los diálogos y situaciones de la pionera ni tampoco el erotismo y la acción de su secuela. Ahora nos encontramos en una historia de recuerdos, de nuevos amores y de ecos lejanos que nos recuerdan algunos pasajes de toda la trilogía de Nikopol. Años después su creador demuestra su versatilidad y realiza él mismo la adaptación cinematográfica con el titulo de “Inmortal” con Charlote Rampling en su reparto. Esperemos que algún día se cruce en mi camino este film. La ganas por verlo ya están.Cómic: “Espera” de Jason
El mundo de “Espera” está formado por perros y pájaros que viven vidas como la de cualquier humano. El dibujante Jason nos explica las vivencias de dos amigos durante la infancia hasta que una fatídica tarde todo cambia para siempre. Sin apenas diálogos y con una narración limpia y elegante, este cómic se aproxima al universo de los cineastas Todd Solondz o incluso en ocasiones a una austeridad del propio Bergman. Sus viñetas en blanco y negro desprenden sonidos o el más absoluto silencio. Escenas cortas de un par de páginas nos acercan a instantes mágicos o llenos de aburrimiento propio de un niño. Un pesado futuro, un pesado trabajo y pocas motivaciones personales son mostrados con una normalidad asombrosa en una obra madura e inclasificable. La muerte se presenta en los pasajes más importantes de la historia, sobretodo en un final sobrio y pesimista. Sigamos la pista a este autor nacido en Noruega hace casi 40 años.10 de enero de 2007
“Solo contra todos” de Gaspar Noé
Cuando vi “Irreversible” me llamó especialmente la atención la escena inicial donde dos extraños hombres comparten cama. Uno de ellos (Philippe Nahon) explica que fue encarcelado por acostarse con su hija. Alertados por el ruido de la policía, los dos tipos dejan de hablar y la cámara de Gaspar Noé inicia la terrible historia de “Irreversible” que muchos ya conocéis. Siempre me quedó la duda de que coño pintaba la escena inicial con esos dos tíos hablando hasta que averigüé que eran personajes de la anterior película de Gaspar Noé titulada “Seul contre tous” (Solo contra todos). Si “Irreversible” me pareció una magnifica muestra de un cine radical, valiente, algo pedante y contundente, todavía me ha dejado más atónito la opera prima de Noé. Una vez más, el film empieza de una forma extraordinaria, con unos constantes efectos de audio que aturden cada treinta segundos, y rápidamente se nos cuenta en un extraño resumen la triste y dura historia del carnicero protagonista (acojonante Philippe Nahon). Este resumen tiene su motivo. Todo lo que se cuenta pertenece al anterior trabajo de Noé: el mediometraje “Carne” protagonizado por los mismos personajes de “Solo contra todos”. Por lo tanto nos damos cuenta de que en realidad estamos viendo una secuela de ese mediometraje. Atrapados por la poderosa y destructiva voz del carnicero, el film recuerda por momentos al “Taxi Driver” de Scorsese aunque el sello de Noé se perfila en momentos tan tensos como en los que un cartel nos indica que “Tiene usted 30 segundos para abandonar la sala!”. Lo que ocurre después es uno de los descensos al infierno más grandes que se han visto desde el “Teniente Corrupto” de Abel Ferrara, otro radical del cine aunque en horas bajas. Como detalle curioso destacar mi sorpresa al comprobar que el protagonista Philippe Nahon era el brutal asesino de “Alta Tensión”, aquel gran film de Alexandre Aja. 8 de enero de 2007
Cine: He visto “Moonwalker” y sigo vivo
El otro día vi la película más delirante que he visto en mi vida y sigo sin saber si me ha gustado o no. El protagonista es un famoso cantante de pop que ante la persecución de los fans opta por transformarse en un conejo de plastilina. Hasta ahí mi corazón aguantó bastante bien. Pero la trama se complica. Nuestro poderoso héroe juega con niños de seis años en el campo (ayyyyy!) y descubre los perversos planes del malo de la película, que resulta ser nada menos que Joe Pesci con coleta (ay!). Perseguido por los malos y acorralado en un callejón, el héroe opta por transformarse...¡en un coche deportivo! y huye velozmente por las carreteras. Mi corazón empezaba a sufrir de verdad pero creía que no podría superar lo del coche hasta que llegó el momento cumbre. Una vez más el prota está acorralado por los matones armados con rayos láser y cuando uno piensa que está realmente jodido, ocurre el milagro: nuestro cantante héroe se empieza a transformar en una especie de Mazinger Z hasta llegar a convertirse en una ¡Nave Espacial!...que destruye a todo y a todos!. Finalmente se reúne con sus amigos niños (aaaay!) y fin. La película se llama “Moonwalker” y el héroe que se transforma en coche se llama Michael Jackson. Como detalle destacar que el guión es del gran escritor David Newman, el guionista de “Superman” o “Boonie and Clyde”. Todo esto se explica cuando los créditos del film nos explica que la historia y el argumento original es del propio Michael Jackson. Seguro que David Newman nunca se lo ha pasado tan bien escribiendo una historia tan delirante como la de “Moonwalker”.
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