Marc y su precioso Chevrolet, Olaria y su entrañable Citroën, Emili y su bellísimo Porsche, Joan y su brutal Mustang, Miquel y su imprescindible Volkswagen y Álex y su espectacular Pontiac. Qué emocionante fue grabar con aquellos vehículos y sus estupendos conductores . Y que emocionante es visualizar nuestra película Difuminado en la grandiosa web IMCDB (Internet Movie Cars Data Base).
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26 de julio de 2017
9 de mayo de 2016
Atrapados por el fuego
Banner diseñado para Aus Wheels, la estupenda web sobre coches en miniatura que coordina Dean Jackson.
11 de abril de 2016
Ferrari fucked
Coincido con Fausto Fernández en que Tony Scott es el hermano que en realidad mola. Pero si aceptamos que el bueno de Ridley ya rodó sus dos obras maestras en 1979 y en 1982, podremos disfrutar sin prejuicios de una filmografía irregular que incluye un bizarro título hermanado con El fuego de la venganza (2004). Sólo por ese flashback que incluye un trío con Javier Bardem, Cameron Díaz y un Ferrari California ya deberíamos indultar a Ridley por alguna tormenta blanca y otra teniente rapada.
El Consejero (Ridley Scott, 2013).
22 de febrero de 2016
From here to eternity
Ocurre que yo a Giorgio Moroder le conocía desde niño pero sin tener ni idea de que era músico. El álbum era Monstruos del Asfalto, los cromos ya eran adhesivos y todos los coches eran deslumbrantes. Había uno blanco especialmente acojonante. Su nombre compuesto sonaba a robótico. Se llamaba Cizeta Moroder y estuvo siempre en las conversaciones con mi hermano. Luego mirabas American Gigoló (1980), Flashdance (1983) o Scarface (1983) y te fijabas en el apellido del compositor musical pero no terminabas de encajar las piezas. Ocurre que a veces conoces las cosas antes de conocerlas. Como si siempre hubieran estado allí. Sólo hacia falta fijarse un poco.
28 de enero de 2016
De pasión mortal moría
La Adrianne Barbeau de Cannonball Run (1981) escucha atónita la historia que le cuenta aquella mujer policía: - En 2002 la Academia de Cine española escoge Los lunes al sol (2002) para representar el país en los Oscar. No llega a la final pero ese año, en el que todavía nos creemos ricos y el paro sólo es ficción, le llueven Goyas a cascoporro. Mientras tanto y durante el camino, un Almodóvar ninguneado logra por su cuenta dos nominaciones a los Oscar por su excelente Hable con ella (2002): mejor director junto a Rob Marshall (Chicago), Stephen Daldry (Las horas), Martin Scorsese (Gangs of New York) y el ganador Roman Polanski (El pianista). Nada mal para un manchego rebotado. Tampoco nada mal cuando Almodóvar consigue el Oscar al mejor guión original (Y tu mamá también, Gangs of New York, Mi gran boda griega y Lejos del Cielo eran sus competidoras) por una emotiva y fragmentada historia de hospitales, bailes, toros y desamores-. Mientras tanto y al final de todo esto, la mujer policía le perdona la multa a la Adrianne Barbeau sólo si ésta promete dos cosas: no parpadear durante la escena de Caetano Veloso y aplaudir tras El Amante Menguante, el estupendo corto que Javier Cámara mira en la filmoteca de Hable con ella.
24 de agosto de 2015
Omnipresente vehículo
La Amy Irving de La Furia (1978) ha comprobado la teoría que dice que en la mayoría de películas en las que hay planos de tráfico corriente o calles aparcadas, ahí aparecerá un Volkswagen Escarabajo. El amigo Kirk Douglas, ciertamente incrédulo ante la revelación, corre hasta su videoteca para intentar denostar la espeluznante Teoría Herbie.
11 de agosto de 2015
Deslumbrado en Verano
El gran Lluís Bargalló me confirma que las personas con más talento son también las más amables y generosas. Aquella tarde, Bargalló me habla de su participación actoral en Muchachas de Bagdad (1952) y de cómo Paulette Goddard le tiró los trastos en Barcelona. También me explica que nunca pudo firmar sus cajas de Scalextric porque los señores de Exin temían que la competencia se lo llevase. Lo que nos condujo a una reflexión sobre la idiosincrasia española y la falta de educación y sensibilidad que reinan en demasiados despachos. Compartimos algunos dardos para los críticos de arte esnobs, seguida de una máxima de Bargalló que guardo en el lóbulo occipital y un acojonante y delicado regalo que nunca reproduciré online. Llego tarde para incluir su cameo en Difuminado (2014), que perfectamente podría estar junto a Beà y Monés, pero no llego tarde para agradecerle a él y su mujer Mª Rosa su amabilidad y predisposición. Hoy once de agosto de dos mil quince, le mando un fuerte abrazo al maestro Bargalló, el responsable de deslumbrar a varias generaciones que crecieron mirando los autos de una caja de cartón mientras aprendían a desarrollar una serie de fantasías no resueltas. Que ya sabes que esas siempre son las mejores.
15 de junio de 2015
Mangosta en el desierto
En el segundo volumen de Kill Bill (2004), Tarantino olvida la luminosa Pussy Wagon y empieza a sacar vehículos interesantes. Daryl Hannah conduce un Pontiac Firebird Trans Am hermanado con el de Los Caraduras (1977) y la Novia ensangrentada conduce un Volkswagen Karmann Ghia antes de culminar su venganza. Pero le vamos a tener que estirar otra vez las orejas al amigo Quentin al desaprovechar el De Tomaso Mangusta que a priori debe conducir David Carradine. Aunque le vamos a perdonar el agravio al Mangusta por esa redención automovilística llamada Death Proof (2007), un asombroso artefacto fílmico que, en contra de todo pronóstico, enriquece a cada visionado.
9 de abril de 2015
To Bytes To Furious
Aquel mismo texto sobre Scalextric se podrá aplicar a las portadas de aquellos videojuegos a los que nunca jugaste, pero cuyas deslumbrantes cubiertas llenas de coches en movimiento te hacían detenerte en ese aparador. Y si en aquella juguetería llegabas a visualizar de un tirón los trazos de Lluís Bargalló, las preciosidades de Burago, y las miniaturas de Majorette, entonces ni siquiera hacía falta llegar a consumar el acto de posesión. La emoción era una suma de ilusión, anhelo y fascinación que llenaba tu corazón durante días, semanas, y en algunos casos, durante meses. Como si todas aquellas líneas corrieran por tus venas, como si ante una hipotética autopsia, el forense se topara con todos esos trazos dentro de ti. Creo recordar que en otros sectores a eso se le llama amor.
Track Post: Bizz Nizz - Don't Miss the Partyline
16 de febrero de 2015
Plan de urgencia Alpha
Adpang Stilo moderniza dos iconos de Locos al volante (1976) y versiona el AC Cobra y el Ferrari 365 Daytona, compañeros de estética, rivales de la trama Gumball.
11 de diciembre de 2014
Deslumbrado en Navidad
El primer gran impacto de infancia serán las carátulas de James Bond que observaré en un lugar llamado videoclub, aunque el impacto definitivo llegará con las cajas de Scalextric ilustradas por el gran Lluís Bargalló. El circuito real nunca estará a la altura del deslumbrante exterior trazado por Bargalló pero, parafraseando al Will More de Arrebato (1979), ¿Cuánto tiempo te podías pasar mirando aquellos coches y sus infinitas aventuras? Años, siglos, toda una mañana, imposible saberlo. Estabas en plena fuga, en éxtasis, colgado en plena pausa, arrebatado.
25 de septiembre de 2014
Conduzco antes de conducir
“Antes del coche negro, Rockatansky ha llevado uno amarillo, rojo y azul como una llama de gas ciudad funcionando en horizontal. En la segunda parte viaja al futuro, atravesará la ruta del bakalao al volante del camión de la hipoteca, zumba que se las pela trazando una línea de crédito, y es que Max, como nosotros, se va haciendo mayor a fuerza de embragar e ir metiendo marchas. Para esta ocasión se habrá puesto mechas no sé si de su tiempo o del mío o es tal vez un mechón canoso producto de los malos ratos de todas las épocas, pero si me remonto todavía llego a imaginarle hecho un chaval, antes de que se le deteriore la civilización en barbarie democrática, acuclillado recolectando las polillas que trae fritas en la rejilla del radiador el Seat 1430 de su padre, que es lo que hago yo los viernes cuando llega el mío al verano, imaginando enigmáticas carreteras nocturnas pintándose bajo los faros a aquel coche -tan simple de dibujar- viniendo a este pueblo, donde conduzco antes de conducir, primero esqueletos de coches varados en los que pasamos algunas tardes y luego autos de verdad por caminos secundarios, levantando insolentes nubes de polvo antes de abandonar la ruta porque Rockatansky me hace luces, me quiere advertir, me dice que si sigo en la carretera me convertiré en uno de ellos y harán de mi un desalmado. Lo dice antes de irse a la costa para madurar su respuesta porque no hay que olvidar que Mad Max es una película marítima , de playa extraña donde el loco Max llena el depósito de odio porque le han matado la mujer y el crío en un atropello que se representa con la zapatillita desposeída rulando el asfalto, la misma imagen con que Stephen King masacra al niño de Cementerio de animales en una página impar que me hace detenerme por primera vez no sólo a leer sino a mirar todas las letras, a detectar cómo se está narrando aquella tragedia, cómo se cuentan las cosas. “
Fragmento de Corazón conejo de Rubén Lardín. Consíguelo en la tienda de El Butano Popular.
3 de septiembre de 2013
A toute allure
Si miro The Chase (1994) recuerdo que aquí se tituló Con la poli en las talones y que si antes nos quejábamos de aquellas traducciones alucinógenas, ahora la cosa se estrenaría como The Chase a secas. Así que me quedo con A toute Allure (A toda hostia) que es el título que aparece en la edición francesa que cae en mis manos. Si miro A toute allure encuentro a un Charlie Sheen a punto de protagonizar una maravillosa parida y que aquí se encuentra secuestrando a Kristy Swanson a bordo de un Bmw rojo. La poli les sigue, la tele los graba y en algún momento aparece el padre de la Swanson, un sórdido y malvado millonario con el rostro de Ray Winston, que era un señor que sabe mucho sobre sórdidos y malvados padres. Aparecen Flea y Antony Kiedis de Red Hot Chilly Peppers y me recuerdan que nunca les escuché (voluntariamente), así como otros grupos de una mala época que aquí prestan sus ritmos como Bad Religion, Offspring o Nofx. Durante la estupenda chase que ocupa toda la película, la secuestrada Swanson comprende los motivos del fugitivo Sheen y el roce hace el cariño y se consuma un polvo sobre ruedas que causa estupor y temblores. La imagen de un coche que no puede detenerse me conduce a aquel demencial motorista de Dr.Slump que nunca podía parar y que comía, dormía y defecaba en marcha. Toriyama siempre presente. El acabado del polvo me hace tiritar cuando Adam Rifkin rueda unos planos con croma a los que añade unas nubes ardientes que deberán reflejar la fogosidad a cuatro ruedas del momento. Uno le quita el volumen a la escena para no sufrir en exceso pero lo piensas un momento y la cosa se anticipa a los planos con los que Oliver Stone retratará a Mickey y Mallory Knox. Punto para Rifkin por los pelos. La cinta termina con un breve y abominable epílogo con mariachis que damos por hecho le ha sido impuesto al cineasta. Unos minutos antes se presenta un estupendo momento en el que un resignado y capturado Sheen se fuma un cigarrillo y se dispone a salir del coche. Esa misma escena, que en realidad es un breve flash del personaje, se anticipa varios años al conocido final de Gran Torino (2008) y hace que este texto se ponga trascendente con la mera mención a Clint. No volverá a ocurrir.
8 de agosto de 2013
29 de julio de 2013
Lírica de un automóvil
“Por encima del Ford Gran Torino de Starsky y Hutch, con su rayo blanco atravesando el rojo encendido de su chapa, y que anuncia con sus dos colores que lleva dentro a dos policías complementarios, e incluso más allá del Lincoln Continental del detective Frank Cannon, de color negro embajada, el Peugeot 403 Cabriolet de Colombo será el coche destartalado que voy a admirar frenéticamente porque, a uno, de los coches lo que le gusta, antes que la mecánica, es el objeto y su épica, y por supuesto su lírica, y tal vez por esta misma razón voy a ser también un fanático de automóviles ridículos, absurdos, ideales como los que dibujan Hanna-Barbera en los Autos locos, con su Espantamóvil, su Alambique Veloz y su Súper Chatarra Especial.”
Los príncipes valientes
Javier Pérez Andújar, 2007. Ed. Tusquets
Javier Pérez Andújar, 2007. Ed. Tusquets
8 de junio de 2013
Los Aliens Sibaritas
Los tiroteos y Claudia Christian estaban muy bien pero ya desde niño quedabas fascinado por aquel sofisticado concepto: el Alien-malo busca la belleza en la ciudad y conduce un Ferrari 308 negro y luego un Modial rojo, aunque también le llega a hacer tilín un Lamborghini Countach. Mientras tanto, el Alien-bueno también parece apreciar el diseño terrícola y conduce un Porsche 928, vehículo que popularizó Tom Cruise en Risky Business (1983). Y surge la duda de si semejante idea viene desde guión o desde producción, pero te miras la filmografía del guionista Jim Kouf y saltan dos nuevos ejemplos. El pijo de Rob Lowe conducía un flamante y rojo Porsche 911 Carrera en la encantadora Class (1983) y C. Thomas Howell se ayudaba de un Alfa Romeo 2000 Spider (también rojo) para alcanzar a la chica pagafantas de Admiradora Secreta (1985). Y rascas un poco en la filmografía de Kouf y surgen títulos como Shaker Run (1985), Procedimiento ilegal (1987), Hora Punta (1998) o Taxi (2004) y no hace falta investigar más. Así que olvidamos su guion para La Busqueda (2004) y cerramos todo esto con esa maravilla de aliens sibaritas titulada Hidden (Jack Sholder, 1987).
16 de mayo de 2013
21 de agosto de 2012
Un tanque de gasolina suicida
“El cine de vanguardia no se sitúa donde ciertos críticos imaginan, o por los menos en el plano técnico. Se presta más interés al mensaje (político) del realizador que a las imágenes de la pantalla. Donde está la modernidad es en la persecución automovilística de The Seven-Ups (1973)”.
Alain Corneau en
El thriller USA de los 70 (Colección Nosferatu).
Y como Monsieur Corneau ya lo explica todo me lanzo a un improvisado Top 10 de persecuciones.
1) Mad Max (George Miller, 1979)
2) Locos al volante (Chuck Bail, 1976)
3) 60 segundos (H.B.Halicki, 1974)
4) Cannonball (Paul Bartel, 1976)
5) Death Proof (Quentin Tarantino, 2007)
6) Los Caraduras (Hal Needham, 1977)
7) Un trabajo en Italia (Peter Collinson,1969)
8) Vanishing Point (Richard C.Sarafian,1971)
9) Car Crash (Antonio Margheriti, 1980)
10) The Seven-Ups (Philip D’Antoni, 1973)
Bonustrack: No puedo evitar un homenaje al Señor D’Antoni y, al igual que una carta de amor que no recibe respuesta, termino diseñando el cartel que ilustra este texto.
Y como Monsieur Corneau ya lo explica todo me lanzo a un improvisado Top 10 de persecuciones.
1) Mad Max (George Miller, 1979)
2) Locos al volante (Chuck Bail, 1976)
3) 60 segundos (H.B.Halicki, 1974)
4) Cannonball (Paul Bartel, 1976)
5) Death Proof (Quentin Tarantino, 2007)
6) Los Caraduras (Hal Needham, 1977)
7) Un trabajo en Italia (Peter Collinson,1969)
8) Vanishing Point (Richard C.Sarafian,1971)
9) Car Crash (Antonio Margheriti, 1980)
10) The Seven-Ups (Philip D’Antoni, 1973)
Bonustrack: No puedo evitar un homenaje al Señor D’Antoni y, al igual que una carta de amor que no recibe respuesta, termino diseñando el cartel que ilustra este texto.
25 de junio de 2012
A ritmo de Fiat Ritmo
Si en Perros Callejeros + secuela lo que abundaba eran todo tipo de Seats perseguidos por otro tipo de Seats, llegamos a la alucinación definitiva con Los últimos golpes de El Torete (1980). En el último capítulo de la trilogía-quinqui sólo existe un modelo que robar, conducir y abandonar: el Fiat Ritmo. Lo mejor de la cinta podría ser la escena del circuito de carreras en el que el mismísimo Rémy Julienne admira las dotes automovilísticas de nuestros amigos Torete y Vaquilla. Y aparece un diálogo que me deja aturdido, confundido y completamente extasiado: -¿Quiere decir que nuestros dos prototipos van conducidos por unos extraños? Los prototipos es cuestión eran, como no podía ser de otra manera, dos Fiat Ritmo.
Bonustrack: El calabozo en el que encierran a El Vaquilla (Bernard Seray) contiene una reja que da a un patio exterior. Te fijas un momento y descubres que esa localización es el actual Pati de les Dones en el CCCB (Centre Cultura Contemporánea de Barcelona).
30 de diciembre de 2011
El coche de Pasolini
La otra tarde miro Ostia (1991), el corto que recrea las últimas horas en vida del maestro. Y me despisto durante unos minutos al contemplar un Alfa Romeo Spirit rojo como protagonista de su trágica muerte. Pasolini conducía un automóvil de esa marca pero era un Alfa Romeo Giuletta 2000 GT. Aunque la licencia del director Julian Cole me recuerda aquel estupendo Alfa Romeo GTV que aparecía en la cachonda Octopussy (1983), debidamente amaestrado por el gran Rémy Julienne. Ahora sí.
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