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14 de septiembre de 2016

Enseñanzas gratuitas

A una película no hay que pedirle que te enseñe las claves para vivir, pero si en algún momento del metraje te topas con una conversación como la de un padre y un hijo antes de un concierto, entonces quizá es de bien nacido ser agradecido y mandarle varios agradecimientos a…

Boyhood (Richard Linklater, 2014).

17 de noviembre de 2015

Cazador de imágenes

Ya comprendo que los otakus más exigentes no la valoren demasiado pero por alguna extraña razón que sobrepasa lo artístico me lo pasaré realmente bien con esa primitiva adaptación del manga de Tsukasa Hojo, que es un artista que trazó un tercio de mi adolescencia con aquellas bellas mujeres de piernas largas y armas cargadas. Y habrá una escena en la que Jackie Chan repartirá hostias en una sala de cine donde proyectan Juego con la muerte (1978) y se producirá una simpático meta-diálogo con un Bruce Lee de mallot amarillo ocupado en derribar al enorme Kareem Abdul-Jabbar. Pero si la wikipedia no me falla recordaré que ese ficcionado encuentro entre maestro y discípulo tendrá lugar en Operación Dragón (1973), en la que el amigo Jackie en modo esbirro-figurante se dejará partir el cuello por un sufrido Bruce al que poco después le cruzarán la cara en una sala de espejos.

City Hunter (Wong Jing, 1993).

26 de noviembre de 2014

Strange Mercy

Empezábamos el año con un banner de Joan Ripollès y un link a St.Vincent, así que lo más lógico será  terminarlo (casi) de forma inversa. Y tras presenciar el apoteósico concierto de Annie Clark me veo en la obligación de pedir la nulidad matrimonial que me unía a Laetitia Sadier. No puedo ni quiero renegar de mi pasado junto a la Sadier pero uno no puede huir de sí mismo porque, al igual que el barbudo de Mark Oliver Everett, existe algún tipo de incontrolable magnetismo que me dispara hacia las locas que guardan un picahielos bajo la almohada. La colgada-mega-erizada empezó la sesión con el magnífico Rattlesnake, rescató el delicioso Marrow, recuperó el supersónico Surgeon y terminó con esas maravillas que son Birth in reverse y Bring Me Your Loves. La locura llegó con un apocalíptico bis con simulacros de desmayo y paseíllos por el público en los que nuestra relación se afincó sensualmente, como mínimo un par de meses más. Y observando a la St.Vincent uno no puede evitar paralelismos físicos y emocionales con Son Gokuh. La intérprete empezó como cantautora popi que muchos comparaban con aquella otra chiflada islandesa pero a partir de su colaboración con David Byrne, su melena se eriza con personalidad y adopta una policromía que va del rubio al gris hasta el actual lila suicida, que sería el equivalente Super Saiyajin del protagonista de Dragon Ball. Como siempre, las cosas buenas se conectan. Cerramos todo esto con un estupendo texto del amigo Ripollès sobre José Luis Garci, acompañado de un poco de esperanza, que es lo mismo que nos deseaba Annie Clark en una de sus pausas y lo mismo que escribía Trunks en su máquina del tiempo.

26 de enero de 2014

Breaking Point

Vía Relámpagos Difusos.
En un instante concreto de mi inexplicable vida académica coincido con alguien del que hace poco descubro su nueva vocación. Durante un extraño curso comparto con ese alguien el amor por el dibujo, el humor grueso de las caricaturas y poco más que la libertad de creación. Un día le muestro el Circulo Primigenio, el fanzine de Juanjo Sáez, y entusiasmados con las posibilidades de ese humor absurdo, terminamos creando algo parecido con bromas privadas de nuestra clase. Algunas bromas gráficas son correspondidas y otras provocan disturbios variados. Millones de horas después, descubro que ese compañero de trazos y risas, del que conservo todavía algún boceto, es hoy un distinguido predicador que va por los sitios hablando sobre un tipo que se sacrificó por la humanidad, igual que Son Gokuh, y que desde entonces goza de un exitoso club de fans, también igual que Son Gokuh. Alguien me lo comenta en su momento pero no tengo en cuenta la información hasta que hace poco contemplo un vídeo de mi ex colega soltando un sermón ante una multitud de fans. Me quedo de piedra pómez escuchando sus palabras y me pregunto en qué momento hubo el cambio de interruptor y seguramente para sobrellevar el impacto hago sonar aquel disco y poco a poco todo empieza a mejorar.

20 de octubre de 2013

Background music

Sus temas musicales quedan alojados en algún rincón del cerebro. Los momentos costumbristas, el torneo de artes marciales o los diferentes villanos irán acompañados de sus respectivas melodías. En ocasiones te sorprendes tarareando alguna de esas musiquillas y asimilas el impacto. No del todo. Dudas. Investigas. La mayoría de temas fueron compuestos por Shunsuke Kikuchi y si los escuchas aislados de sus animaciones encontrarás enormes influencias de Elmer Bernstein, Ennio Morricone y sobretodo del gran Lalo Schifrin. De hecho, apartando el obligado tono oriental, gran parte del background music de Dragon Ball (1986) es puro spaghetti western. Y si nos ponemos tontos no sólo estaremos hablando de música. Otro día comentamos la planificación de los duelos, con esos dilatados planos de miradas en los que sólo faltan las pistolas de Leone.

6 de julio de 2013

Space Sex Oddity

Dragon Ball Z (TV Series 1989–2003)

15 de abril de 2013

Light of my life

Antes de que Gaspar Noé nos deslumbrará con los encuentros fluorescentes de Enter the Void (2009), un grupo de adolescentes quedaban alucinados con aquella historia de demonios violadores que pululaban por un instituto. Se trazaron horarios estratégicos en los comedores familiares para esquivar a las madres, se visionó a trozos, se visionó a escondidas, se compartieron los detalles y se convirtió en una bala retenida en la cabeza antes de que los años tristes empezaran. Después las hormonas se ordenaron, los empleos se perdieron y las imágenes se olvidaron. Hasta el siguiente fogonazo. 

Urotsukidôji: La leyenda del señor del mal (1989).

25 de noviembre de 2011

La fin absolue du monde

Lo de dividir una cinta en dos fragmentos es arriesgado: siempre te quedas con uno en detrimento del otro. Ya me ocurría con Solondz y los dos segmentos que formaban Storytelling (2001). Y todavía hoy sigo quedándome con el primero: esa Ficción entre profesor penetrante y alumna aventurera. Miro Melancolía (2011) y al igual que en Anticristo (2009), me fascina un prólogo que podría proyectarse en cualquier museo. El capítulo de la boda tiene sus momentos, pero si ya habías visto Rompiendo la olas (1996) o Celebración (1998), puede que todo te sepa a desmotivante déjà vu. Si alguien me obliga y hay que elegir un fragmento de toda esta melancolía, elijo el de Charlotte Gainsbourg y la ansiedad hacia un planeta que se acerca. Jugando a buscar influencias pictóricas, L me señala la Ophelia de John Everett Millais como clara referencia a la imágen más conocida del film. Aunque la imagen más potente para un servidor es la de Kirsten Dunst desprendiendo energía por los dedos minutos antes de la fin absolue du monde. La sombra de Dragon Ball es alargada en nuestra mente.

8 de febrero de 2010

Super Guerreros buscan planetas para gobernar

Infancia. Mi primer recuerdo cinematográfico no es sobre Disney, ni aparecen Goonies y ni siquiera es infantil. Clark Kent cae de manos en una hoguera y Lois Lane comprueba que no ha sufrido ninguna quemadura. Nuestro superhéroe ha sido descubierto o quizá ha sido una estrategia para llevarse a Lois a su glaciar, servirle champán y desvirgarse en la super-cama. Ah…pero no todo van a ser super-polvos. Tres villanos, a los que habían encerrado en la Zona Fantasma, huyen de su jaula y aterrizan en la tierra. El cabecilla, llamado general Zod, camina sobre el agua y provoca el gag más gastado del universo: un pescador comprueba si su bebida lleva demasiado alcohol. La guerrera Ursa hace caer helicópteros con sólo soplar y el grandote Non destroza todo lo que se encuentra. Al igual que en un futuro manga, los super guerreros despedazan el ejercito, humillan al presidente y deciden gobernar el planeta porque no tienen otra cosa mejor que hacer. Pero la humanidad llama a su héroe para que los libere del nuevo régimen. Clark Kent vuelve a ser Superman y gracias a su super-picaresca, le quita los superpoderes a los tres villanos que mueren de una forma bastante indigna y simplona. Nada que ver con la muerte del gigante Napa o de la sufrida batalla contra Vegeta. Démosle un gran adversario a nuestro héroe pero sobretodo, procuremos una muerte digna a nuestros queridos villanos. Eso sí, la imagen de los tres guerreros atravesando el cielo es de las que quedan grabadas ahí donde sea que quedan grabadas. Dejo constancia. Superman II (Richard Donner+ Richard Lester, 1980) + Dragon Ball Z (Akira Toriyama, 1989).

5 de noviembre de 2009

El día del Lobo (Yôgi Fukuyama)




Además de ser un estupendo manga con mujer lobo y niña mapache, El día del Lobo evoca dos instantes de John Lithgow en aquel Impacto (1981) que filmó Brian de Palma. Nunca está de más recordar al mejor De Palma y ya de paso recomendar este cómic de Yôgi Fukuyama.

23 de agosto de 2008

“Video Girl Ai” también se adaptó a imagen real


El próximo año veremos Dragon Ball en cine y todos nos estamos pellizcando ante las imágenes que nos llegan. Nuestro amor a esa serie es irracional y cualquier versión nos parecerá horrible. Pero desde siempre se han adaptado los mangas con resultados bastante irregulares. Jackie Chan adaptó City Hunter y Marc Dacascos se puso en la piel tatuada de Crying Freeman. Incluso se versionó esa salvajada llamada El Puño de la estrella del norte con Cris Penn cómo rollizo villano. Lo que ignoraba es que se hubiesen atrevido con Video Girl Ai, la obra maestra de Masakazu Katsura. El cineasta Ryu Kaneda rodó en 1991 la adaptación, con guión del propio Katsura, cuando este manga empezaba a publicarse y todavía no era tan popular. Me reservo la opinión del film para cuando se produzca mi encuentro con esta cinta, si es que se produce algún día viendo las dos fotos. Pero teniendo en cuenta que desde hace unos años se están adaptando tantos cómics de superhéroes, no se descarta que algún yanki hojee las páginas de Katsura y decida que toca filmar ese cómic. De momento, James Cameron tiene el ojo echado a Battle Angel (Alita), aunque nada es seguro viniendo de Cameron. Y si Michael Bay ha decidido producir los remakes de todo el cine de terror de los 70/80… ¿porqué no una serie de adapataciones de los mejores manga?. A falta de buenas ideas, empecemos a saquear los acojonantes argumentos de los nipones. Y no, no estoy hablando de remaker The Ring y otros engendros con absurdas maldiciones.

22 de agosto de 2008

Perdido en la adaptación (Dragon Ball)

Tras el Dr.Slump y la Srta.Yamabuki, Akira Toriyama seguía más salido que el pico de una mesa y buscó un equivalente erótico-obsesivo en su nuevo cómic. Mucho antes de la etapa-malotes-destruye-planetas, Dragon Ball (1984) presentaba sus personajes más inseguros, más pervertidos y más humanos. La pauta de la primera etapa se basaba en el poder erótico de Bulma y los constantes desangramientos de El Follet Tortuga. La serie de animación nunca adaptó estas escenas, o al menos la versión que hemos visto, y muchos de estos instantes de substituyeron por elipsis, cambios de ángulo y en ocasiones cortes directos que hacían incomprensibles las reacciones posteriores.

30 de julio de 2008

Las fotocopias de Son Gokuh (y todo lo demás)

Un día aparecieron. Estaban en todas la librerías. Aquella serie de tv nos había robado el corazón y necesitábamos aquellos dibujos. Fue la primera y ultima vez que se venderían unas fotocopias en blanco y negro. Si lo piensas un segundo era de locos. Nadie sabía su origen. Empezaron los rumores. Alguien dijo que las dibujaba un hombre del barrio. Pero la teoría de un clon de Akira Toriyama era poco probable. Otros hablaban de un turista japonés que poseía los cómics originales. Nadie los vio nunca. Aparecieron nuevas fotocopias. Todos enloquecimos. Las aventuras de Son Gokuh arrasaban en tv y queríamos más. Lo tuvimos. Las tiendas de cómics importaron material increíble. El precio también era increíble. Se vendieron almas y se gastaron herencias. Se publicó el cómic. Fuimos felices. El merchandising se disparó. Camisetas. Álbumes de cromos. Patatas fritas con pegatina de regalo. Muñecos. Ese año, la mona de pascua no era digna si no tenía un muñeco de El follet Tortuga. Un mercado de la ciudad fue el núcleo del delirio. Los padres acompañaban a sus hijos a cambiar cromos. Tengui, tengui,¡Falti!. Orgasmo de otaku. La sobredosis se detuvo. La generación se calmó. La serie dejó de emitirse. Los cómics se guardaron. Después se tiraron. Las paredes substituyeron los posters. Las fotocopias se desintegraron en el olvido. Llegaron otras series. Intervalo de muchos años. El otro día le mostré a mi sobrino el primer capítulo de Dragon Ball. Era un DVD. Y empezó con unas fotocopias. Todavía las guardo.

28 de julio de 2008

En verano ocurren las cosas

Ray Loriga dice que las cosas ocurren un viernes por la noche. Añado: un viernes por la noche de verano. Infancia: Termina el colegio y estas desubicado. Pasas de la rutina carcelaria a ver tele por la mañana. Todas esas series y películas sobre veranos americanos: Verano del 42, Grease, American Graffiti y Los Rompecorazones. Llegan los helados: Popeye de naranja, Colajet, superchock y mikolápiz. Antes del euro, un flash de 10 (pesetas) y si quieres ser realmente feliz un flash de 25. Tardes con globos de agua. Amigos en la piscina, otros en el pueblo de sus abuelos. Sales a la plaza de noche y vuelves de madrugada. Las madres se reúnen en el banco y nos vigilan, pero ahora el collar es más largo. Ocurren cosas que no se pueden contar. Duermes con la ventana abierta y con el ventilador. Los mosquitos se encariñan contigo y te levantas con un estampado de topos rojos. Fumigas la habitación y matas hasta el ultimo ser vivo que hay en tu póster de Dragon Ball. Tu pueblo está desierto. Los que no están en la playa están apunto de ir. Tú también vas. Tragas agua salada. Tu padre infla la colchoneta. Escuchas idiomas que desconocías. Colores en las tiendas de souvenir. Arena por todas partes. Los padres raros compran a sus hijos cuadernos Santillana para que repase. El chaval prefiere una pistola de agua y ver pelis de Van Damme. Si has suspendido alguna, lo dejas para finales de Agosto, pero tú no quieres que llegue Septiembre. Ahí termina todo. Y una canción que no hay que escuchar nunca: El final del verano (Dúo Dinámico).

14 de mayo de 2008

16 de abril de 2008

Dragon Ball visto por Todd Solondz


Gokuh se casa con Chi-Chi aunque pasa olímpicamente de ella, Bulma se lía con el malote de Vegeta, Ten Shin Han convive con Lange y hasta el freak de Krilin consigue ligar con la androide A-18. Pero, ¿Y los demás?. Los demás no consiguen ligar, no tienen vida o al menos no nos interesa. Son marginados, tímidos, pajilleros, monstruos, segundones olvidados por todos nosotros. Son el tipo de personajes que retrata Todd Solondz en sus películas. Con ellos podemos hacer un nuevo Happiness, una nueva galería de desgraciados. ¿Que decir de Chaos?. Un enano autista capaz de quemarte con sus rayos pero que da la misma conversación que un vaso de agua. Claramente enamorado de su compañero Ten Shin Han, queda relegado a mimo indigente cuando su amigo se lía con la bipolar Lange. No se descarta posible trío. ¿Y Oolong?, directamente este es un cerdo. Tiene el poder de transformarse en otra persona durante unos minutos y pide al Dragón mágico unas bragas que acaba usando como gorro. Cerdo esquizofrénico, pajillero compulsivo y violador en potencia. El ruin de Pilaf: Megalómano bicho azul que convive con una lesbiana y un zorro. Quiere ser el amo del universo y se lía con los peores enemigos dando muestra de su falta de personalidad.

Un ser sumamente degenerado: el maestro Mutenroshi: Fue un gran sensei en el pasado, pero ahora sólo es un gracioso viejo verde. Coleccionista de porno duro, sangra por la nariz ante los escasos desnudos femeninos que encuentra. No hay que olvidar que le pide ver las bragas a Bulma, siendo esta menor de edad. Posible pederasta. Sus fantasías con Bulma se materializan en las fotocopias prohibidas. Yajirobai, el hombre de los bosques: Marginado de la sociedad debido a su insoportable carácter, este paria vive en el bosque y se dedica básicamente a comer y a beber. Egoísta y traidor al cuadrado, tiene algún momento de protagonismo y busca su salvación final con algunos personajes celestiales. Y finalmente, tenemos a Yamscha, uno de los personajes más imbéciles y prescindibles de la serie. Empieza sus aventuras como ladrón del desierto en compañía del bicho Puar. Quiere reunir las bolas mágicas para perder la timidez ante las mujeres y encontrar su pareja. Se topa con Bulma pero los encuentros no resultan y acaba como ese vacilón secundario que merece ser sacrificado por los villanos de turno. Yamscha seria el actual cholo sin cerebro que se machaca en el gimnasio para marcar bíceps en la discoteca. Le falta el coche tuneado en una cápsula hoi-poi. Ante el inminente (y temido) estreno de Dragon Ball (The Movie), proponemos a Todd Solondz una adaptación alternativa con varios personajes a su medida.

27 de enero de 2007

Se llama Jose Manuel Habas

La mayoría de los que nacimos en 1980 hemos crecido bajo la influencia del manga. Todo empezó con la fotocopias en blanco y negro de “Dragon Ball”. Llegaron a las papelerías nadie sabe como ni porqué. Y es que te ahora lo paras a pensar y es extraño que se pudieran comercializar unas simples fotocopias. Pero todo eso ocurrió. Estamos hablando de una época en que hubieras vendido tu alma para conseguir algo de Son Gokuh. La serie de animación había llegado a tv3 y todos caímos a los pies de ese genio llamado Akira Toriyama. Yo fui uno de los fanáticos de toda la primera etapa del manga y también fui uno de los primeros en desertar del fenómeno manga cuando todo aquello se convirtió en un exceso que se llevaba el dinero de los adolescentes en el mercado de Sant Antoni de Barcelona. Ahora uno es más selectivo y se queda con tres o cuatro autores como Masakazu Katzura o Tsucaza Hojo. Aunque reconozco que me quedo con los clásicos y es que uno se está haciendo mayor aunque no quiera. Uno de esos fanáticos del manga que vivió esa época dorada se llama José Manuel Habas. Conozco sus trabajos desde los horribles años de instituto y siempre me han gustado sus ilustraciones. Adjunto a este texto la portada de uno de sus cómics “Te lo voy a demostrar”. Haciendo caso al título, José Manuel Habas nos demostrará su talento en futuras obras que algún día encontraremos en las librerías especializadas. Desde aquí todo mi apoyo a un incondicional de la ilustración. Estaremos atentos en las librerías. Más en www.islajosema.com