Bienvenido a casa, señor traductor


Las traducciones horribles son un tema tan trillado que mejor no entrar. Pero entremos de nuevo sólo esta vez. El otro día, antes de ver Welcome Home, Roxy Carmichael (1990) me pregunto -¿Por qué coño se tradujo como “Aquí te pillo, aquí te mato”?-. ¿Va de sexo esporádico?, ¿De asesinatos esporádicos?, ¿A que viene la frase hecha?. De acuerdo, en caso de que el título original sea complejo de entender o tire para atrás al futuro espectador, se puede optar por intentar acercarse al espíritu o argumento. Ya estamos acostumbrados a que “mortal”, “fatal” o “extrema” aparezca en algún thriller o film de acción. Sobretodo si va después de “venganza” o “justicia”. Pero doy fe de que al menos, en estos caso de nula originalidad, uno se puede guiar ante lo que va a visionar. Pero titular “Aquí te pillo, aquí te mato” a la sencilla y encantadora película de Jim Abrahams (ex ZAZ) debería ser castigado con múltiples electroshocks y retirada indefinida de las drogas tomadas. Así que entonces, ¿Por qué coño se tradujo con esa frase hecha?. Ah, ya sé. “Aquí el que no corre vuela” ya estaba cogido.