Le robas un heterónimo a Pessoa y paseas por una ciudad que abandonaste hace años. Vagabundeas por las calles y descubres que algunos se conforman con abrazos virtuales y caricias desenfocadas. Te topas con uno que te cuenta sin pudor su vida y sus amores, otro que muestra a su hijo en la camilla del hospital y a otra que te habla de sus viajes selectos y de sus triunfos simulados. Podrías llegar a perder la fe en la humanidad cuando observas a un ser que adhiere su teléfono a una barra de metal para poder conseguir un perfecto selfie mostrando la v de victoria o quizá de vendetta. Circulas esquivando a personas que han adquirido la destreza de caminar sin mirar hacia el frente y compruebas apenado como algunos semáforos permanecen en rojo oscuro. En un instante de calma, cuando los vehículos pesados se han alejado, cruzas el paso de peatones todavía en rojo y decides marcharte de la ciudad por la puerta trasera, que es la puerta por donde te vas cuando no quieres que nadie sepa que habías entrado. 14 de marzo de 2014
Sandrevan Lullaby
Le robas un heterónimo a Pessoa y paseas por una ciudad que abandonaste hace años. Vagabundeas por las calles y descubres que algunos se conforman con abrazos virtuales y caricias desenfocadas. Te topas con uno que te cuenta sin pudor su vida y sus amores, otro que muestra a su hijo en la camilla del hospital y a otra que te habla de sus viajes selectos y de sus triunfos simulados. Podrías llegar a perder la fe en la humanidad cuando observas a un ser que adhiere su teléfono a una barra de metal para poder conseguir un perfecto selfie mostrando la v de victoria o quizá de vendetta. Circulas esquivando a personas que han adquirido la destreza de caminar sin mirar hacia el frente y compruebas apenado como algunos semáforos permanecen en rojo oscuro. En un instante de calma, cuando los vehículos pesados se han alejado, cruzas el paso de peatones todavía en rojo y decides marcharte de la ciudad por la puerta trasera, que es la puerta por donde te vas cuando no quieres que nadie sepa que habías entrado.