Sinceramente Kitano

Una vez escuché a Takeshi Kitano contar la historia: En 1994, sufre un grave accidente de moto que le deja el rostro casi desfigurado. Tras la recuperación, varias cicatrices en la cara le recordaran perpetuamente aquel choque. Pero no sólo eso. También le recordaran que sufrió el accidente cuando se disponía a serle infiel a su mujer. Kitano lo considerará una señal. Para bien o para mal. La sinceridad nos acerca a los otros. De nuevo, para bien o para mal. Y con Kitano me ocurre frecuentemente. El otro día en una entrevista:

"Desde que rodé Hana-bi (1997), mis películas fueron a menudo sobrevaloradas por la crítica, aunque en Japón casi nadie las vio. Pero luego obtuve el mayor éxito comercial de mi carrera con Zatoichi (2003), que era un simple trabajo de encargo. Después de eso, necesitaba empezar de cero. Quizá algún día me vea obligado a hacer Zatoichi 2 para poder pagar a mis acreedores, pero, sinceramente, prefiero hacer películas más personales. Es como si un chef de primera trabaja en un restaurante de lujo al que no va nadie, pero un día se le pide que cocine comida más barata y popular y de repente la gente acude en masa al local. Siempre me he preguntado de qué depende el éxito o el fracaso de un filme, y una de mis intenciones con Glory to the Filmmaker! ha sido tratar de encontrar respuestas."

Takeshi Kitano
(Entrevista de Nando Salvà, El Periódico)