Mi vida y yo (Autobiografía de Michael Caine II)

Vestida para matar (1980): “Creo que Brian de Palma era, técnicamente, uno de los mejores directores con los que he trabajado, aunque personalmente era muy apacible, casi tímido, a mi me dio la impresión de que tenía un carácter glacial. De modo que, pese a que me gustó trabajar con un hombre tan talentudo, no nació una gran amistad de aquella película. Un día ocurrió un pequeño incidente que me ilustró sobre lo poco emotivo que decían que era quienes le conocían bien. Cuando mi personaje era desenmascarado, yo tenía que perder el control, ponerme a gritar como un histérico y desplomarme en el suelo. Hice la escena y caí al suelo extenuado. Brian me cogió de la mano y me ayudó a levantarme. En la otra mano tenía la colilla del cigarro que yo estaba fumando antes. Me la entregó, encendió una cerilla y me dio fuego. Nunca había estado tan atento conmigo y me emocionó aquel gesto, y más aun cuando uno del equipo, que había trabajado a menudo con él, se acercó y dijo: -No hay duda de que te aprecia de verdad. Nunca le he visto ser tan emotivo con nadie. La película fue muy taquillera, justo lo que yo necesitaba desesperadamente. Brian no sólo me había ayudado a levantarme del suelo, también lo había hecho con mi carrera.