James Bond siempre será Sean Connery

Me gustaba el humor de Roger Moore pero la cosa se empezó a desmadrar, no recuerdo a los efímeros George Lazenby y Timothy Dalton y una enorme pereza me ha impedido ver la etapa de Pierce Brosnan. Lo de Daniel Craig lo dejo para cuando esté preparado. Soy de esos horribles conservadores para los que James Bond solo tiene un rostro: el de Sean Connery. Si hubiera conocido el personaje en la etapa Brosnan contemplaría esas primeras películas como dinosaurios kitsch, pero a los 11 años ves a ese señor escapando de los villanos con su Aston Martin DB5 y sueltas un Guau! que repites en toda su etapa. Estas son las siete de Sean Connery:

Agente 007 contra el Dr.No (1962). Lo mejor: La química de Connery con la mítica Ursula Andress. La guarida del Dr.No, parodiada en la divertida saga Austin Powers.

Desde Rusia con amor (1963). Lo mejor: Las escenas en el Orient Express, el acoso del helicóptero y sobretodo: el villano Robert Shaw.

Goldfinger (1964). Lo mejor: Absolutamente todo. Es mi favorita. Desde los créditos de Shirley Bassey hasta la ultima escena del avión. Obligada.

Operación Trueno (1965). Lo mejor: La canción de Tom Jones, el cohete mochila, el Aston Martin DB5 y todas las escenas submarinas. 


Sólo se vive dos veces (1967). Es mi segunda favorita. Lo mejor: Absolutamente todo. El cohete come-naves sigue grabado en nuestra memoria. El tema principal es bellísimo y fue versionado por Björk. Si uno acepta a Sean Connery transformado como japonés todo irá bien.
 

Diamantes para la eternidad (1971). El adiós oficial de un Connery harto. Lo mejor: Es bastante delirante y se puede visionar de nuevo junto a la saga Austin Powers.

Nunca digas nunca jamás (1983). Connery vuelve. Es el patito feo de la saga porque está considerada no oficial. Es mi tercera favorita. Remake de Operación Trueno adaptado con gran pulso por Irvin Kershner. Lo mejor: La persecución de moto contra el Renault 5 y Barbara Carrera.