El último de los V8

Texto de Oblikue.


Aquellos de vosotr@s que sois aficionad@s al mundo del automóvil recordareis sin duda la película "Mad Max Salvajes de la Autopista (1979)", película espectacular donde las haya, y últimamente muy revalorizada. Lo mejor de la película aparece al final de la misma, con la impactante aparición del Vehículo Especial de Persecución del agente Max (Mel Gibson); ese bólido negro que tanto nos cautivó. Mucha gente desconoce por completo de que modelo se trataba, así como las prestaciones que podía ofrecer; pues bien, el misterioso y velocísimo auto era un Ford Falcon XB GT Coupe, de 1973, preparado especialmente para la ocasión. La versión que aparece en el film contaba con un motor V8 de nada menos que 600 caballos de potencia, obtenidos gracias a un turbocompresor que entraba en funcionamiento a voluntad, gracias a una pequeña leva roja agregada a la palanca del cambio de marchas. Eso le permitía alcanzar una velocidad de 303 Km/h. y acelerar de 0 a 100 Km/h en poco menos de 4 segundos. Las suspensiones no eran, desde luego, nada del otro mundo (con ballestones en el tren trasero, nada menos), pero si muy efectivas para los trazados australianos, formados por larguísimas rectas enlazadas mediante curvas amplias y rápidas, que no necesitan grandes alardes en materia de suspensiones. Pero sin duda alguna lo más espectacular de esta versión era la agresiva estética que presentaba, con una impresionante toma de aire situada sobre el capó delantero, junto con un sistema de escape lateral con cuatro salidas a cada lado. También contaba con un deflector en la parte final del techo y un discreto spoiler sobre el maletero. Las llantas de color negro complementaban a la perfección con el riguroso negro de toda la carrocería. Después de aparecer en esta película, el V8 Interceptor fue cuidadosamente restaurado por un coleccionista y mostrado en innumerables shows y exhibiciones a lo largo de todo el mundo. Hoy en día, el modelo original de Mad Max, descansa en el Museo de coches de las Estrellas, en Keswick, Gran Bretaña, donde puede ser admirado permanentemente.