No habrá explicaciones

“Una cosa que los directores noveles deberían tener muy en cuenta, aunque suene un poco anticuado, es que cuando yo iba al cine iba a buscar magia. Iba al cine a que me sorprendieran, me asombraran, me entretuvieran y me hechizaran. No quería saber cómo conseguían hechizarme, tan solo quería disfrutar de una gran experiencia. Ahora existe la tendencia, a causa del DVD, de obligar a los directores, cosa que a mí me parece indecente, a dar explicaciones, por culpa del contrato con quien hace el DVD, a hablar una y otra vez de por qué hicieron tal plano, por qué esa iluminación, por qué se eligió a tal actor. Los actores tienen que contar que sintieron rodando tal escena. Los técnicos tienen que explicar cómo transformaron 400 extras en 400.000 o cómo pintaron la parte de arriba de tal edificio porque no existía. Todo eso no es necesario. Cuando un mago hace un truco, te encandila, pero no te dice cómo. No te suelta: El truco está aquí. La experiencia es para vivirla. Corremos el riesgo de perder ese entusiasmo mágico que mucha gente tiene por el cine, si nos pasamos el tiempo buscando tal dibujo, tal cable y tal truco. El cine no es eso. La gente debería tener derecho a no hablar sobre su trabajo y dejar que la obra hable por sí misma". 

Richard Lester en un extra de Cineastas contra magnates (Carlos Benpar, 2005)