Trans Europe Express

El tipo que atraviesa el vagón parece Jason Statham venido a menos. Buscaba un asiento vacío pero no lo ha encontrado así que se vuelve por donde ha venido. Es entonces cuando me fijo. Lleva un dvd en la mano y antes de que se aleje demasiado hago cabriolas con la cabeza para reconocer el título. Ya me ocurría en la era analógica. Veía a un ser humano con una carátula de vídeo y hasta que no conseguía averiguar que peli llevaba no me quedaba tranquilo. Hubo verdaderos seguimientos durante varias calles. Una vez una señora quiso llamar a la policía ante mi poco disimulado acecho. Huí sin saber que cinta transportaba. Muchos años después me encuentro en el Trans Europe Express cuando el Statham venido a menos se acerca a una puerta del vagón. Se gira, me pilla mirando su dvd pero disimulo bastante bien. Ha sido suficiente. Conseguido. Era Nothing Hill (1999). El título inquieta. La situación inquieta. La suma de todo inquieta mucho más. Hipótesis. El tío tuvo la peli durante tres años en su casa y ahora alguien se la ha reclamado. La lleva a descubierto para mostrar su desinterés. Debe dejar claro que no es suya. Él no mira esas mariconadas. Otra opción. El tío tiene una cita. Han quedado en casa de ella. Cena más peli. Ella prepara la cena. Él traerá la peli. Por un momento ha pensado en llevar Los Mercenarios (2010) pero se la ha prestado a un colega del gimnasio. Se ha conectado. Ha buscado las pelis más románticas. Las clásicas son demasiado viejas. El blanco y negro es para los viejos. Le recomiendan Love Actually (2003) pero su hermana no la tenía en la estantería. Justo al lado hay la de Julia Roberts, Hugh Grant y la puerta azul. Se queda con esa. Se afeita. Se viste. Se mira en el espejo. Triunfará. La suerte es para los que no saben. Entra en el vagón. Busca asiento. Un tipo le mira raro. Está a punto de pegar primero y preguntar después. No hay tiempo. El Trans Euro Express llega a su destino.