La hija bastarda de James Bond

Roger Moore consolidaba la nueva etapa cuando decidiste aparecer. Nadie te esperaba y la taquilla prefirió a tu hermanastra Octopussy (1983). Pero ya sabes que yo siempre te he querido. Eres una anomalía perfecta que me conquistó desde esa estantería de videoclub. El amigo Connery volvió per qualche dollaro in piú, pero volvió para reírse de él mismo ya desde su título. Contienes una de las mejores villanas de la saga con el rostro y el cuerpo de Barbara Carrera. La princesa protegida no desmerece y nos regalas a Kim Basinger recibiendo aquel masaje con una toalla de más. Y si lo pienso dos segundos contienes la mejor persecución de la toda la saga. Mi vídeo sacó humo, los cabezales pedían compasión: Una Yamaha negra, un Renault 5 Turbo rojo y acción sin palabras. Para ser una hija no reconocida eres fabulosa. Desde siempre desde antes…Nunca Digas Nunca Jamás (1983).

Muchas gracias por todo, Sr.Kershner (1923-2010).