Lukas Moodysson lo quiere dejar

-Todo artista persigue algo inalcanzable. Bob Dylan decía que su único objetivo era encontrar el tono perfecto, brillante y luminoso, y que solo lo encontró en uno de sus discos. Para mí es lo mismo, siempre busco un tono distinto para expresarme, pero nunca logro estar del todo satisfecho. De hecho, me siento bastante cansado del cine.

Tras ver Fucking Amal (1998), Ingmar Bergman lo definió a usted como un maestro. Ciertos elogios pesan como una losa, ¿verdad?
-También dijo otra cosa sobre mí. Tras ver mi segunda película, Together (2000), dijo: «Está bien, pero no tanto como la primera, así que Moodysson tendrá que trabajar y trabajar». Es una de las cosas que más me ha inspirado como creador. Pero la perseverancia te chupa muchas energías.

Lukas MoodyssonNando Salvà en El Periódico de Catalunya.