El Rescate de una joya de los 70: Get your dirty hands off me

Get your dirty hands off me nació de una idea de Rod Serling y Franklin J. Schaffner, artifices del filme El planeta de los simios. Tras el gran éxito de esta película, ambos buscaron otra novela de género fantástico que pudiera ser adaptada a la gran pantalla. Fue entonces cuando toparon con la figura del entonces olvidado escritor pulp Robert E. Howard. Rod Serling lo explica en una de sus entrevistas promocionales, poco antes de su fallecimiento: “Howard nos fascinó porque, dentro de la fantasía de sus propuestas, tenía un mundo propio donde cuestionaba la naturaleza humana, como intenté hacer yo en The Twilight Zone y especialmente en El planeta de los simios. El problema residía en que sus cuentos son muy difícilmente adaptables, porque están llenos de ejércitos épicos y hechizos sobrenaturales que implican demasiados F/X, como en la saga del personaje Conan the Barbarian. Pero entonces dimos con Dark Races, un cuento sobre diferentes razas como metáfora de las diferencias de clases que podía ser perfectamente adaptado a un futuro inmediato: con pocos elementos ya resultaba espectacular”.

Sin embargo, la producción estuvo repleta de problemas. Schaffner se asoció con dos productores europeos que ya habían trabajado con uno de los guionistas: el francés Jacques Bar (Les Félins, de René Clement) y el español José Luis Dibildos (L’armes à gauche, de Claude Sautet). Al parecer, ninguno se entendió y el rodaje, que debía plasmar unas localizaciones de tipo exótico y tropical, fue una sucesión de calamidades motivadas por la escasez de presupuesto, empezando por las carencias que ofrecían los Estudios Churubusco de México: la falta de condiciones higiénicas por aquel entonces en territorio mexicano, provocaría al equipo una infección intestinal debido a la ingestión de agua en mal estado que detuvo el rodaje durante dos semanas completas. Tras unas disputas especialmente amargas, Schaffner se desentendió de la producción, que terminó a duras penas en los más controlables Estudios Burbank, California, sin el concurso de Karen Black: harta de las incidencias, se escapó para rodar con Alfred Hitchcock la última película de éste, La trama (1976).

Desgraciadamente, tanto Dibildos como Schaffner fallecieron sin que se supiera encontrar ninguna de las pocas copias en 35 mm. de Get your dirty hands off me. Ahora, los herederos de Jacques Bar (muerto hace poco más de un año) han descubierto la existencia de un montaje supuestamente definitivo que el productor atesoraba y, tras recibir el vivo interés de amantes de la serie B como el director Quentin Tarantino o el psicomago residente en Francia Alejandro Jodorowsky, han declarado su intención de sacar a la luz dicha copia definitiva y restaurada de Get your dirty hands off me.