30 de marzo de 2010

30 años vistiéndose para matar



30 años también de duchas, museos y ascensores. Dressed to Kill (1980) vía Flickr de Jon Rubin.

26 de marzo de 2010

Centenario del emperador Kurosawa (1)


-Eres genial, siempre te lo he querido decir-le dice el joven samurai al gélido y mortal Kyûzô. Y es cierto, aunque Toshirô Mifune sea el samurai más popular y recordado, me quedo con la sobriedad y carisma del personaje que interpreta Seiji Miyaguchi. Los 205 minutos de Los Siete Samuráis (1954) se presentan como un obligado tributo para celebrar el centenario de Akira Kurosawa. Busquen esas tres horas-veinte o les enviaré un Rōnin para castigarles.

Bukowski para trompeta y actor

Dan Posen colocaba la trompeta en los momentos precisos mientras el gran Manel Sans se encargaba de la lectura de cuatro relatos del volumen Se busca una mujer: Los autobiográficos Política y Clase, y los divertidos El diablo estaba caliente y Deje de mirarme las tetas, señor. Siempre es un placer recuperar al mejor Bukowski en este sencillo y brillante espectáculo.

22 de marzo de 2010

Los tres entierros de Melquiades Estrada


Tommy Lee Jones filma una historia sobre amistad, honor y muerte y de paso nos obsequia con un cameo del guionista Guilermo Arriaga. Lo mejor: El capítulo final titulado El Viaje en el que dos hombres y un muerto atraviesan las (peligrosas) montañas. Hay un plano (sin efectos visuales) en las que uno recuerda a Herzog y piensa que hubiera sucedido si uno de los caballos se hubiera desbocado ante el precipicio.

La semana Bukowski en Barcelona (o algo parecido)

Martes 23 Marzo 2010 (21:30h)
Proyección del film Barfly (1987), con guión y cameo de Bukowski.
Rai Art (Calders, 12), Metro: Jaume I (L-4). Barcelona. 2 euros.

Jueves 25 Marzo 2010 (19:00h)
Bukowski per trompeta i actor
(lectura de textos a cargo de Manel Sans, trompeta Dan Posen)
Biblioteca Vapor Vell (Ptge Vapor Vell), Metro: L-1, L-5 (Plaça de Sants)
Barcelona. Espectáculo gratuito (y muy recomendable).

Stencil: “Coloquios históricos: Alf y Bukowski” del artista Sr.X

Aquel hijo de puta era más vago que el Accattone


Malos tiempos para visionar neorrealismo italiano. Accattone (1961): ópera prima del maestro Pasolini.

19 de marzo de 2010

Mi película favorita de los próximos años…

…me apasiona tanto que soy incapaz de escribir sobre ella. Ya no digamos recomendarla. No la recomiendo y no quiero que la vea nadie (más). Es sólo mía. Primero le pertenecía a Ziad Doueiri pero él sabe que cuando un director suelta su obra ya no le pertenece. El trailer me saludó durante su estreno y aunque nunca nos llegamos a encontrar, había el presentimiento de futura cita.

La otra tarde me topo con Chimo y empieza a contarme como conoció a Lila. Y ya desde el minuto uno me rindo a la propuesta, por la escena del ciclomotor y por los siguientes encuentros. Y cometo el error de leer lo que dicen los otros y me suena todo a prefabricado y no devuelven la pasión que les han regalado. Y será lo que quieras pero la hostia final no me la esperaba y no la quería, sobretodo ante una (película) tarde de tanta armonía. Y es que como ya dijo Cels Piñol en sus Fanhunters, una chica que lee cómics es casi perfecta. Pues eso. Pero si tras leer esto, ignoran mi prohibición y deciden verla, recuerden que esta película fue dirigida por el primer operador de cámara de Tarantino a partir de la novela del misterioso (y anónimo) Chimo. Y luego ya fue mía para siempre.

Dale a los pedales

El arranque de Los Bicivoladores (1983) es de las cosas más vacilonas que he visto y si uno no se tapa la cara con el cojín de pura vergüenza, puede disfrutar de toda una declaración de intenciones: Los maestros de la bicicleta PJ y Goose se colocan su equipo protector, giran una y otra vez los pedales de su Bmx y empiezan las piruetas por el paseo marítimo de su pueblo. Las imágenes son de una belleza plástica preciosa y a uno le dan ganas de coger su bicicleta y acompañar a estos dos personajes por esa postal en movimiento situada en un verano de Australia. Paralelamente se nos presenta a un grupo de atracadores con máscaras que, tras ejecutar un rápido golpe en un banco, huyen en un coche por las calles del pueblo. Pero ah…no tardarán en topar con nuestros amigos bicivoladores. No se produce colisión alguna pero el primer encuentro ya se ha producido y el director y los guionistas nos ofrecen una serie de gags más o menos divertidos en los que intervienen un párroco, una muñeca hinchable y otros desvaríos. Y atención… aparece el personaje de Nicole Kidman, una chica llamada Judy que trabaja en un supermercado para… sorpresa! poderse comprar una bicicleta como las de sus colegas. Un Gordo Idiota bromea con la pobre Judy y la putea desviándole unos carritos de la compra que estaba ordenando. En ese momento uno cogería al Gordo Idiota y le daría su merecido, pero tranquilos… eso llegará un poco más tarde porque ya se sabe que un personaje así recibirá su escarmiento, al menos en la ficción. Pero no nos olvidemos de los carritos de la compra que van a parar a la carretera y chocan con los dos bicivoladores. El imbécil del encargado despide a la pobre Judy y los dos chicos se disculpan ante su amiga pelirroja, que pronto será la tercera del grupo. Los tres amigos se reúnen en una hamburguesería e intentan arreglar los desperfectos que han sufrido sus bicicletas en la colisión. Es entonces cuando los tres personajes se empiezan a definir. PJ es el atractivo, el optimista, el triunfador, el que probablemente se acabe ligando a Judy, la chica de apariencia tímida pero que no dudará en darte una patada en los cojones si es necesario para escapar. El tercero en discordia es el pagafantas Goose, algo más tímido que su compañero, algo más feo, de autoestima descendiente pero gran aficionado a las películas de terror, cuyos argumentos no para de contar durante toda la película. Este es el trío de la película, un Jules et Jim con bicicletas. 

Vuelven a aparecer los atracadores y el jefe de ellos, una especie de Charles Bronson barato, planea el robo de un furgón blindado. Tendrán un camión para secuestrarlo pero necesitarán despistar a la policía. Ahí es donde entra el elemento principal y molón de la película: unos walky talkies que captan la frecuencia de la policía. Gracias a ellos podrán controlar todos los movimientos de la pasma y podrán huir con el dinero y ser felices. Por alguna razón que no se nos explica, los walky talkies están ocultos en “el escondite secreto”, pero suponemos que han llegado al país de forma clandestina y nuestros amigos atracadores parten en su búsqueda. Pj y Goose necesitan pasta rápida para arreglar sus bicis y Judy la necesita para comprarse una nueva, así que se dirigen al puerto para recolectar mejillones con la esperanza de forrarse y hacer realidad sus deseos. Pero nuestros chicos no tiene suerte y, desanimados ante el fracaso, su lancha se detiene en una caseta del mar. Encuentran un paquete y, tras dudar de la legalidad de su acto, deciden quedárselo y se marchan sin abrirlo. A bordo de una psicodélica lancha, los atracadores se cruzan con nuestros bicivoladores pero ignoran que se han llevado su preciada mercancía. Ocultos en un almacén del puerto, los tres amigos abren el paquete y, tras descubrir los walky talkies, deciden venderlos entre sus amigos para obtener así la pasta que necesitan. Pero la policía capta sus conversaciones y les ordena abandonar la frecuencia, ajenos a la persecución que, desde entonces, serán sometidos por parte de dos de los atracadores. 

Dicen que una buena película debe tener al menos tres escenas memorables, pues bien, Los Bicivoladores tiene como mínimo una escena genial, un prodigio de ritmo, de replicas en el diálogo, de emoción, que demonios… de cine!: La escena del cementerio. Nuestros amigos no han logrado el dinero que necesitan y una noche pasean de camino a casa cuando los dos atracadores se cruzan con ellos. Alertados ante su presencia, se lamentan de no tener sus Bmx para huir y no tienen más remedio que entrar en el cementerio para despistarles. Si en el primer robo de la película utilizaban mascaras de Cartoons esta vez, temiendo hacer el ridículo, los dos atracadores utilizan dos máscaras de monstruos, y entran el cementerio para perseguir a los chicos. Comunicándose con los walki talkies, los tres amigos recorren el cementerio por separado para no ser capturados y los diálogos ingeniosos brillan en cada plano. La miedosa Judy cae en una tumba abierta y, tras despistar a uno de los atracadores, su compañero Goose se reúne por accidente con ella. El ambiente y la situación proporciona a Goose una nueva oportunidad para contar una de sus películas de terror, momento que aprovecha para besar a Judy, pero esta le rechaza con hipocresía y educación. La imagen de perdedor nato queda plasmada de nuevo en el rostro de un Goose que se lamenta de no se tan atractivo como su amigo Pj ante el inútil consuelo de la boba Judy. El elegido Pj les comunica por walky talkie reunirse en la puerta trasera del cementerio y, tras algunos encuentros divertidos con los atracadores, logran escapar de la persecución. Una elipsis nos explica el triunfo de su negocio con los walky talkies y los tres amigos obtienen una fabulosa bicicleta Bmx. El apuesto Pj monta su restaurada bicicleta roja, el perdedor Goose conduce la azul, y la modosita Judy estrena su flamante Bmx amarilla. Ahora su proyecto más ambicioso es conseguir un circuito de bicicletas para todos los jóvenes del pueblo. 

Tras exhibir sus habilidades a ritmo de videoclip, un nuevo comprador les pide un nuevo walky talkie. Mientras Pj y Goose ultiman sus modificaciones, Judy se acerca al almacén donde guardan su negocio y es capturada por los dos atracadores. El walky talkie de Judy queda encendido y provoca una serie de confusiones con unos obreros que trabajan en la zona, hasta que finalmente Pj y Goose escuchan por sus walkies la situación de Judy y salen a todo trapo en su rescate. Aquí es donde los especialistas y el operador de cámara se lucen en todo tipo de virguerías visuales con planos espectaculares sin corte alguno. El Gordo Idiota se cruza en su camino y le arrebatan su helado por idiota, por venganza y porque el espectador está deseando que se le ajusten las cuentas a este imbécil. Irritado ante el robo de su helado, les intenta perseguir pero no logra alcanzarlos y acaba su miserable existencia ahogado en arena resca. No muere. Pj y Goose logran rescatar a Judy y empieza una larga huida para escapar de los dos malhechores Sin ser una secuencia específica de localización como la del cementerio, la persecución que en ese momento se desarrolla es otro de los puntos más altos de la película. Es una persecución larguísima, al estilo de Bullit (1968), con un ritmo trepidante en el que se recorre desde un centro comercial, pasando por un parque acuático, hasta finalizar en una zona industrial donde logran despistar a los ladrones. Todo este tramo posee un montaje milimétrico, con diálogos salerosos y contundentes por parte de los tres bicivoladores, y quizá sólo perjudicado por la actitud cómica que se les atribuye a los dos atracadores. Todo resultaba más vibrante cuando el peligro se representaba con unos ladrones cabreados y no como unos burdos payasos que no saben lo que hacen. Algo acojonados, los tres amigos se entregan a la policía y soportan la amable bronca del comisario, que les confisca el material y les pide no entrometerse más en el asunto. Pero Pj tiene un plan para capturar a los ladrones y de paso, obtener su preciado circuito para bicis. Se llevan los walky talkies como cebo y, con la ayuda de cientos de chavales en bici, logran atraer la atención de los ladrones. Esta última parte es la que peca más de ingenua y la que olvida el cinismo y el ritmo que hasta ahora nos había acompañado. 

Los ladrones capturan a Judy como rehén para que los chavales no avisen a la policía y huyen en coche hacía su almacén secreto. Pero Pj es un gran estratega y ha repartido a todos lo chavales por el pueblo que le van indicando el recorrido de los ladrones. Para entonces, hasta el jefe de ellos, el que al principio parecía un Charle Bronson, se nos vuelve aquí un gilipollas neurótico como sus secuaces payasos y el tono de la película adquiere un tono demasiado cómico, dándole un clímax final digno de las peores películas de Parchís. Resulta una verdadera pena que esta película termine con la pelea de espuma que se organiza en la inauguración de un nuevo terreno. No esta a tono con el resto del metraje pero supongo que tampoco era plan acabar atropellando a los bicivoladores. Aunque un punto intermedio siempre es interesante. Quizá la escena final con los títulos de crédito le da algo de dignidad al verdadero final del film. En la escena se nos presenta el circuito de bicicletas que finalmente han conseguido y somos testigos, mientras pasan los créditos, de una competición en la que, tanto PJ, GOOSE y JUDY terminan obteniendo sendos trofeos. Pero les echamos de menos juntos, les queremos ver de nuevo pedalear por el paseo marítimo, les queremos ver en sus Bmx, les queremos en peligro, porque la verdad es que… ¿Para que quieren un aburrido circuito cerrado si tienen todo el pueblo para recorrer mil aventuras?. Siempre hay más asuntos donde entrometerse.

18 de marzo de 2010

Corey Feldman y el ángel exterminador (The Birthday)

Tenía pendiente el cumpleaños de Eugenio Mira con Corey Feldman, y aunque la verborrea de algunos instantes puede cargar hasta el punto de querer renunciar, vale la pena quedarse hasta el final. Sólo por ese fantástico clímax con esa utilización tan potente del sonido y la luz, tan sólo por eso ya me quito el sombrero ante esta opera prima maldita. El film no tiene nada que ver con el cine de Gaspar Noé pero la puesta en escena de ese clímax me traslada a la mejor demencia del creador de Irreversible con uno de los momentos más arrolladores que le he visto filmar a uno de los nuestros. Ahora que Mira estrenará Agnosia no duden en darle una segunda oportunidad a esta locura. The Birthday (2004).

Soldado virgen hechizado por la belleza enemiga


Pero estando Peckinpah tras la cámara el desenlace de la escena no promete ser demasiado romántico. Eso sí, es uno de los momentos más tristemente bellos que filmó el viejo Sam. La Cruz de Hierro (1977) sigue siendo de hierro.

El Gigoló y los guerreros de Walter


Como me gusta encontrar una escena en la que el director escoge una localización únicamente para que aparezca el póster de una película. Cinefilia, broma privada o ganas de situar el film en una fecha concreta. Se filmaba en 1979 y Richard Gere demostraba en American Gigoló (1980) lo poco que le gustan los espías. Quizá un poco más los guerreros de Walter Hill.

13 de marzo de 2010

El autobús escolar de “Papá Cadillac”

Rescato un viejo texto a raíz de la muerte de Corey Haim (1971-2010).

A mi sobrino le gustan los coches de juguete. Tiene turismos, camiones y todo tipo de tractores. Nos gusta ponerlos en fila y hacer una cadena de mini transportes. El otro presté atención a una esas miniaturas y encontré un autobús escolar exactamente igual al que aparece en el inicio de Papá Cadillac (1988). El film es una de las piezas claves del cine de adolescentes de los 80' y si lo pienso un segundo posiblemente sea una de las obras que mejor me lo han hecho pasar nunca. Sus dos protagonistas son los “2 Coreys” más famosos del celuloide: Corey Feldman y Corey Haim. Los dos Coreys fueron ídolos de alocadas adolescentes y tras su época de esplendor cinematográfico y su posterior desintoxicación de drogas, han acabado en los telefilms de Telecinco del sábado por la tarde. El eslogan del film era este: “Conducía como un profesional, era la única manera de conseguir a la chica de sus sueños. Un solo problema…no tenia carné de conducir”. La primera escena nos muestra a Corey Haim encarcelado junto a sus compañeros de clase en un autobús escolar conducido por un sádico conductor. Tras conseguir romper el cristal del autobús, Corey Haim sube al coche de sus sueños (Ferrari 328) en la que hay sentada la chica de sus sueños (una jovencísima Heather Graham) y mantiene una divertida persecución con el conductor del autobús. Velocidad, deseos, y explosiones son el desenlace de esta primera escena. Lo que sigue es fantástico: amigos pajilleros, familias desequilibradas, profesores de autoescuela cabrones y hermanas envidiosas. Verdadero cine social cubierto por una eficaz capa de comedia. Un recuerdo desde aquí para todos los que disfrutamos, en el pasado y presente, de esta comedia automovilística.

8 de marzo de 2010

Proyección de “Policromía” en Fnac-Diagonal Mar



Miércoles 17 Marzo, 19:00 h. Fórum Fnac - Centro Comercial Diagonal Mar.
Avinguda Diagonal, 3 (Barcelona). Metro: L-4 (El Maresme-Forum)
Proyección del film independiente "Policromía". 45 minutos.
ENTRADA GRATUITA