Dazed and Confused (1993) : un verdadero vivero de futuros actores.
Lo de Ben Affleck hay que verlo para creerlo.
El otro día, dentro del autobús, un niño dibujaba en el vaho que cubría el cristal de la ventana. Escribía una palabra y dibujaba algo que para él debía tener su sentido. De inmediato me viene a la mente La última noche (2002), el film de Spike Lee en el que Edward Norton debe entrar en prisión. Hacia el final, el coche de Norton se para frente a un autobús, en el que un niño escribe su nombre en la ventana. Norton le devuelve el saludo y hace lo propio en el cristal de su coche. Eso sí que es comunicación universal. A veces me gustaría poder seguir escribiendo en el vaho de ese autobús o de ese tren. Sin que me importasen los 80 ojos que me observasen o las 40 bocas que me juzgasen. Prometo redimirme y volver a trazar esos graffitis efímeros en el cristal humedecido de tu autobús. Mientras tanto, vean el film de Spike Lee o vayan directamente a pintar en la ventana.
La primera cita es la más importante. Sin duda marcará el futuro de la relación. Así que una noche me reuní con su célebre Henry Lucas a fin de comprobar todo aquello que le envolvía. A día de hoy sigo recordando: 1) Como narrar un asesinato con un solo plano y un brutal efecto de sonido y 2) Lo inquietante que puede resultar una maleta tirada en un arcén.
Claustrofóbica. Desasogante. Espeluznante. Filmada con cuatro duros, Chapter 27 (2007) no llegó a estrenarse en nuestros cines y pasó directamente a nuestros videoclubs. Y puede llegar a entenderse por lo sórdida de su propuesta. Jared Leto se hincha a phoskitos y se transforma en Mark Chapman, el desequilibrado asesino de John Lennon. Al igual que en Solo contra todos (1998), la voz en off de un protagonista desquiciado nos hace perder la cabeza ante su inminente objetivo. La putada es que el film de Gaspar Noé era solo ficción. Buena o mala, pero sólo ficción. Aquí la ficción recrea los tres días que Chapman pasó esperando al beatle en la puerta del edificio Dakota. Contemplar el descenso emocional de Mark Chapman resulta tremendamente doloroso. Seas fan de Lennon o no.
Que no eres objetivo con tu trabajo es falso: es un invento para producirte inseguridad. Un director sabe mejor que nadie dónde están los fallos en su película, es el que sufre incluso físicamente esos fallos. Uno ve su película después de terminada y lo que está bien le gusta mucho pero lo que está mal le provoca pinchazos en el estómago. Una escena mal resuelta, un diálogo flojo, una toma mediocre es como una lanza atravesando tu costado. Desde luego debes escuchar los consejos de otra gente pero es importante que uno cometa sus propios errores. Cuando sigues el consejo de alguien y no estás muy seguro de hacerlo normalmente toma la forma de cagada en tu película. Si con los errores propios sientes la mencionada lanza en tu costado, cuando ves en tu peli un error producido por un consejo ajeno es como si unas tenazas hirviendo aprisionaran tus testículos
Un detalle: A través de unos árboles, un policía en moto se acerca por una lejana carretera. Ted Post no corta el plano y el motorizado poli sale de cuadro. Segundos después, el policía entra en plano, sube un monte y avanza por la arboleda. Una lujosa casa con piscina se nos presenta a través de los árboles. Algunos peces gordos y sus putillas disfrutan de su piscina mientras el policía, al que nunca hemos visto el rostro, prepara su metralleta. Apunta, dispara y masacre. El policía se marcha de la arboleda y se aleja por la misma carretera por la que llegó.
Hablar de este cómic es hablar de: Judas, la ardilla católica. Jeremías, el pájaro cínico y cabrón. Vernel, el freaky y fiel amigo. Jesús Cristo, el editor de cómics. Barrabás, el pájaro mensajero. El triunfador Jonny Zarigüeya. El coherente pero maldito Lobito Nº3 o el pirómano Pollo Crazy.