27 de octubre de 2008

A James Stayte le gustan los 80

Fantásticas creaciones de James Stayte. Vale la pena visitar su blog y encontrar sus trabajos sobre Depredador (1987) o lo último de Kevin Smith: Zack and Miri make a porno (2008).

19 de octubre de 2008

Schwarzenegger y las 10 confesiones

Confesión 1: A los 11 años empecé a ser fan de Arnold. Incluso llegué a ver Hércules en Nueva York (1970) aunque lo estoy intentando olvidar. Confesión 2: Conan, el destructor (1984) es mala de cojones pero era más fácil de digerir que la original. Ver a Conan arrancándole el cuerno a Dagoth fue todo un anticipo de la asquerosa adolescencia. Confesión 3: Veía a escondidas Conan, el bárbaro (1982), demasiado buena (y oscura) para un crío. Momentos: El encuentro con la bruja y la cabeza de Nadiuska. Confesión 4: Una tarde vi Terminador (1984) agarrado a una metralleta de plástico. Momento: Linda Hamilton a 24 fps. Buscando proporciones, Terminador 2 (1991) es lo mejor que ha rodado James Cameron. Confesión 5: Red Sonja (1985) era demasiado mala…hasta para mí. Tenía un póster de Comando (1985) en mi pared, una de las macarradas más infectas de Arnie. Antes de los Wachowski , Matrix era el apellido de un padre que arrasa con todo para recuperar a su hija (Alyssa Milano). Confesión 6: Ejecutor (1986) contenía un tiroteo final vergonzoso pero tenía su momento: La pelea matrimonial con el pastel. Confesión 7: He visto tantas y tantas veces Depredador (1987) que la palabra obsesión deja de tener sentido. Hay demasiadas anécdotas para estas pocas líneas. Casualmente, Perseguido (1987) tiene un reciente post destacado. Confesión 8: No recuerdo el motivo, pero llegué a ver Los gemelos golpean dos veces (1988) cada tarde durante una semana. No estaba enfermo y creo que después tampoco lo estuve. Buenos tiempos para Ivan Reitman de nuevo con Poli de Guardería (1991), un (absurdo) clásico de nuestra navidad. Confesión 9: Me sigue gustando Desafío Total (1990) y cualquier cosa que filme Verhoeven. Adoro El último gran Héroe (1993), demencial guión de Shane Black que no enrolló demasiado a los fans. Momento: El Séptimo Sello y los piques con Stallone. Confesión 10: Arnold debería haberse retirado con Mentiras Arriesgadas (1994), aunque sus paridas con Un padre en apuros (1996) tienen su gracia, si las buscas. No he visto ninguna de sus últimas películas. Ya estoy desenganchado. He sido un yonki de Schwarzenegger y he vivido para contarlo.

16 de octubre de 2008

Cuando cambian el cartel (a peor)

Sitges 2007. Presentación de 2 proyectos de Filmax. Los carteles de las películas cuelgan frente al Hotel Melià. No se ustedes pero, ahora que se han estrenado con sus carteles oficiales, yo sigo prefiero los diseños (provisionales) que utilizaron para Cobardes y para Diario de una Ninfómana. Es una lástima porqué el de Cobardes contenía una composición muy buena, con esa imagen proyectada en la pizarra, con su borrador y sus tizas. El cartel final te invitaba fácilmente a no ver la peli. El detalle de la Torre Agbar (Barcelona) en el cartel provisional de la Ninfómana era genial. Podría parecer que el primer diseño era demasiado atrevido, pero visto el cartel final está claro que no les ha importado. Al contrario. No hay nada mejor para un film que provocar escándalo, ya no digamos si empezamos desde el cartel.

14 de octubre de 2008

Ser un pesado (o aguantar al de turno)

“Hay miles de hombres como Max vagando por la calles, pero Max era la personificación de todos ellos. Él era el Desempleo, él era el Hambre, él era la Miseria, él era la Calamidad, él era la Desesperación, él era la Derrota, él era la Humillación. A los otros podía quitármelos de encima tirándoles una moneda. ¡Pero a Max, no!. Max era algo tan cercano a mí que era absolutamente imposible quitármelo de encima (…). Todo lo que decía era verdad, horriblemente verdad. A veces me parecía que la única forma de dar a conocer esta verdad sería tumbar a Max de espaldas en la acera y dejarle allí recitando pomposamente sus verdades. ¿Y que ocurriría si lo hiciese?. Nada, nada. La gente tiene la costumbre de dar simpáticos rodeos, de taparse los oídos. La gente no quiere oír estas verdades (…). Había sobrepasado tanto el sufrimiento, que se había convertido en el propio sufrimiento. Era aterrador escucharle, porqué él, Max, había desaparecido, había sido tragado por su propio sufrimiento.”

Max y los fagocitos blancos (Henry Miller, 1959).

13 de octubre de 2008

Una gripe y el remake de King Kong (mala suma)

Nunca veo los blockbuster en el cine. Los veo años después en dvd. Me pierdo la espectacularidad de una sala de cine, pero gano la tranquilidad de ver el film sin la sobredosis de información de una campaña publicitaria. Una sobredosis que, a poco que estés atento, te hace básicamente unir las piezas que no habías visto. Eso y el enorme pánico que me produce ver un blockbuster junto a 200 personas son los motivos por los que todavía no había visto King Kong (2005). No estuve muy pendiente del remake Peter Jackson pero imagino que a más de uno le estalló la cabeza con tanta persecución de dinosaurio. Todo muy grande y muy espectacular. Eso sí, jodidamente largo. De hecho, al entrar de lleno en la isla, el montaje paralelo entre los “momentos soldados” y los “momentos King Kong” se dilata tanto que uno olvida por momentos que película estaba viendo. Bfff, decididamente una gripe te hace escribir como un crítico de cine. Sobredosis de gripal para sobredosis de tontería. Me estoy haciendo viejo para un remake de 3 horas. Eso sí, hay un plano bellísimo. No es un travelling circular entre las patas de seis dinosaurios corriendo, pero contiene una fuerza brutal. La revelación de un final conocido por todos: La aparición de las avionetas en el fondo del cuadro.

12 de octubre de 2008

Radio Raheem en vivo (cada día en su tren)

Al margen de seguir pareciéndome un film cojonudo, Haz lo que debas (1989) deja en evidencia un hecho:

Radio Raheem, uno de los personajes del film, ha creado escuela. Y no es una buena noticia. En la peli de Spike Lee, este señor se presenta como un entrañable tipo que lleva consigo un enorme radiocasete a todo volumen. El “Fight the power” de los Public Enemy suena continuamente por la calles de Brooklyn y hace perder los nervios a más de uno. Lo que en la ficción tiene gracia deja de tenerlo en la realidad cuando unos chavales deciden compartir su música dentro de un transporte público. La idea de utilizar auriculares no entra en sus planes y su ritmillo acelerado suena por todo el vagón. Mi experiencia en tales situaciones me ha dado 2 conclusiones: a) El Radio Raheem de tren no repara en la molestia que crea a los demás usuarios. Al contrario, se considera un animador público al que deberíamos aplaudir. Una mirada asesina o una petición de silencio suele funcionar, aunque alguno de ellos me haya preguntado un “¿Por qué?” con total incredulidad. b) Dado la enorme multiplicación de estos Radio Raheems, uno opta por cambiar de vagón y no buscar problemas. La idea de lanzar a las vías a dichos personajes ha pasado por mi cabeza en varias ocasiones y no es plan. Se recomienda la petición de silencio como primer opción. El cambio de vagón como segunda y finalmente el lanzamiento del sujeto Radio Raheem a las vías como tercera y última elección. Pero no culpo a quien vaya directamente a la tercera.

9 de octubre de 2008

Era sólo una película, pero...

Lo peor de Perseguido (1987) era sin duda el modelito que lucía Schwarzenegger. Pero quitando ese horrible traje y algún que otro desvarío, la película tenía su gracia. Situada en el (por entonces lejano) 2013, el policía Ben Richards es condenado por un delito que no ha cometido. Tras la escena de la cárcel “Perímetro Activado!”,saltan algunas cabezas y Ben consigue la libertad. Utiliza a Maria Conchita Alonso para huir pero es capturado de nuevo y entra en juego el título del film: Perseguido (The Running man), un reality show en el que los condenados a muerte tienen una oportunidad de quedar libres (si superan todos los obstáculos y perseguidores). Le colocan el horrible traje a Schwarzenegger y el público disfruta con la muerte en directo. Después de el presente Gran Hermano 10 ya queda poco para que veamos Perseguido.

7 de octubre de 2008

Cuando una película te salva la vida

Lo cuenta Miriam Gómez, viuda del escritor Guillermo Cabrera Infante (1929-2005).

“En 1972 le declararon maniacodepresivo; tenía lo que ahora llaman personalidad bipolar. Por eso cuando estaba bien debía dedicarse a los artículos, lo que nos daba de comer. Tenía mucho miedo, pero mi admiración por él era enorme. Trataba de entretenerlo. Escogía los filme que lo entretenían por la noche, recortaba noticias de los diarios para que las leyera al despertarse. Pero llegó un momento en que nada de esto le interesaba y me sentí aterrada. Estrenaron Blade Runner (1982) y en Inglaterra donde vivíamos recibió unas críticas terribles. Un sexto sentido me dijo que esa película tenía que ser buena y le animé a que fuéramos a verla, pero él se resistía "No, no puedo concentrarme", decía. La vimos el último día y fue mágico. Como miles de electroshocks en la pantalla. Porque cuando a él le gustaba una película empezaba a echar vibraciones. Y le vi brillar, en serio. Esa película le hizo volver. Le salvó”.

Fragmento de una entrevista de Elena Hevia (El Periodico)

1 de octubre de 2008

Cine: Me gusta Steve Martin (aunque no lo digo nunca)

No he visto nada de El Padre de la novia (saga), ni tampoco ninguna comedia familiar de Steve Martin de los últimos 15 años. Así que no podría considerarme fan de este actor pero me gusta Steve Martin sólo por 3 películas:

-Un tipo solitario (1984). Steve Martin es abandonado por su novia y pasa a ser soltero involuntario. Humor absurdo y gags tan tontos que rozan la genialidad. Lo mejor: Charles Grodin como amigo solitario ultra-freak.

-La pequeña tienda de los horrores (1986). Fascinantes coreografías filmadas de cojones por Frank Oz. Cameo de un perturbado Bill Murray, cursi pero bonita historia de amor y sobretodo: Steve Martin como sádico dentista.

-Un par de seductores (1988). Otra vez Frank Oz tras la cámara en una trama de vividores con los caretos de Michael Caine y Steve Martin. Grandes momentos con un invalido Martin.