29 de agosto de 2008

Liv Ullmann y los senderos con Bergman

El verano pasado murió Ingmar Bergman (1918-2007). Le recordamos con unos fragmentos de Senderos (1976), la autobiografía de una de las personas que mejor le conocieron: su musa y compañera Liv Ullmann.

“Tengo una foto de Ingmar en el colegio. Está sentado en medio de una fila de niños de 13 años. Se aprecia su cutis lleno de granitos, su timidez y soledad, y su sensación de ser un extraño. Una vez un rico productor nos invitó a cenar en Roma. Sé suponía que éramos los únicos invitados, pero al cabo de media hora el gran apartamento estaba lleno de gente que deseaba ver a Ingmar de cerca. Entonces su rostro tenía el mismo rostro que en la fotografía. Con gran palidez en el rostro, le dijo al productor que se tenía que ir inmediatamente. Los otros se sentaron en la mesa sin el huésped de honor.”

“Cuando Bergman y Fellini se conocieron se trataron inmediatamente como hermanos. Se abrazaban y reían juntos como si hubieran vivido la misma vida. Por la noche, deambulaban por la calle abrazados, Fellini con una capa negra muy dramática, Ingmar con su gorrito y un viejo abrigo. Cenando en casa de Fellini, Ingmar se sentó en un rincón con Giulietta Massina (esposa de Fellini). Ella perdió su timidez y se puso a cantar. –No puedo salir un minuto de la habitación sin que mi mujer haga el ridículo–dijo Fellini desde la puerta. Ella se levantó rápidamente. No contestó. Por la ventana de la galería pude verla caminando en el jardín. Cogía flores de los árboles. Más tarde volvió a entrar y nos dio una a cada uno. Sonreía todo el tiempo. Pero cuando se movía, lo hacía de puntillas, para que nadie se fijara en ella.”

28 de agosto de 2008

Jacques Demy y la puesta en escena que desearíamos filmar


Al margen del tono cursi (que lo es y mucho), Los Paraguas de Cherburgo (1964) contiene una puesta escena realmente brillante. Y te obliga a quitarte el sombrero una y otra vez. Y las veces que hagan falta. Jacques Demy no escatima esfuerzos y rueda prácticamente todas las escenas con elegantes y nerviosos planos secuencia que adquieren multitud de ángulos. En la famosa escena de la despedida, Demy sigue a los dos personajes hasta que el chico sube al tren y este se aleja. El poderoso travelling de retroceso se aleja cada vez más hasta conseguir un precioso plano general. El recurso de la despedida en tren se utilizará un millón de veces pero nadie logrará filmar un plano tan bello (y aparentemente sencillo) como lo hace el Sr.Demy. La steadycam tardaría en llegar, pero las dos bodas que ocurren en el film parecen filmadas por Scorsese o Paul Thomas Anderson, con los acercamientos y retrocesos que tanto han popularizado estos cineastas. Posdata con Sueños imposibles: Sin considerar El fantasma del paraíso (1974) como musical completo, uno desea que un futuro Brian de Palma filme un autentico musical con su poderosa puesta en escena. ¿Qué tal un musical gangsteril con la fluidez del Sr. Demy?.

Le Pressing Catch: Maud vs Françoise


Con Mi noche con Maud (1969), Eric Rohmer traza una película inolvidable que hay que ver sin falta. Al menos una vez. Seguramente más de una vez. Tan sólo dos (inútiles) reproches de espectador frustrado. 1) La famosa noche entre Maud y Jean-Louis se hace terriblemente corta. Uno estaría observando esa tensión sexual durante horas. Ya sea con conversaciones o simples miradas. Pero eso ya es petición imposible de espectador imposible. No nos quejemos: La famosa escena entre los dos personajes es maravillosa. Y 2) El guión de Rohmer es absolutamente perfecto, incluso contiene un final sorpresa que tanto se utiliza hoy en día. Pero hay un detalle que me resulta insoportable aunque sea básico (y necesario) para el argumento de este cuento moral. ¿Cómo es posible que Jean-Louis prefiera a la sosainas de Françoise en lugar de esa madura y fascinante divorciada llamada Maud?. Efectivamente, el miedo ciega y te hace retroceder.

26 de agosto de 2008

La envidia y el placer de la mirada

Fragmento de El hombre más afortunado del mundo (1969), incluido en el recopilatorio El placer de la mirada (François Truffaut).

“La envidia profesional me parece detestable. Para no ser odiosa, la envidia debería llegar al extremo del homicidio. Si son ustedes unos cineastas amargados y el éxito de Mike Nichols (El Graduado), su talento, su juventud y su fortuna les molestan, entonces deberían coger un fusil y matarle, eliminarlo físicamente. Si no tienen el valor de hacerlo, su envidia es lamentable, sórdida, los convierte en unos miserables y sólo tienen una solución: aceptar la existencia de Mike Nichols, su colega.”

23 de agosto de 2008

“Video Girl Ai” también se adaptó a imagen real


El próximo año veremos Dragon Ball en cine y todos nos estamos pellizcando ante las imágenes que nos llegan. Nuestro amor a esa serie es irracional y cualquier versión nos parecerá horrible. Pero desde siempre se han adaptado los mangas con resultados bastante irregulares. Jackie Chan adaptó City Hunter y Marc Dacascos se puso en la piel tatuada de Crying Freeman. Incluso se versionó esa salvajada llamada El Puño de la estrella del norte con Cris Penn cómo rollizo villano. Lo que ignoraba es que se hubiesen atrevido con Video Girl Ai, la obra maestra de Masakazu Katsura. El cineasta Ryu Kaneda rodó en 1991 la adaptación, con guión del propio Katsura, cuando este manga empezaba a publicarse y todavía no era tan popular. Me reservo la opinión del film para cuando se produzca mi encuentro con esta cinta, si es que se produce algún día viendo las dos fotos. Pero teniendo en cuenta que desde hace unos años se están adaptando tantos cómics de superhéroes, no se descarta que algún yanki hojee las páginas de Katsura y decida que toca filmar ese cómic. De momento, James Cameron tiene el ojo echado a Battle Angel (Alita), aunque nada es seguro viniendo de Cameron. Y si Michael Bay ha decidido producir los remakes de todo el cine de terror de los 70/80… ¿porqué no una serie de adapataciones de los mejores manga?. A falta de buenas ideas, empecemos a saquear los acojonantes argumentos de los nipones. Y no, no estoy hablando de remaker The Ring y otros engendros con absurdas maldiciones.

22 de agosto de 2008

Perdido en la adaptación (Dragon Ball)

Tras el Dr.Slump y la Srta.Yamabuki, Akira Toriyama seguía más salido que el pico de una mesa y buscó un equivalente erótico-obsesivo en su nuevo cómic. Mucho antes de la etapa-malotes-destruye-planetas, Dragon Ball (1984) presentaba sus personajes más inseguros, más pervertidos y más humanos. La pauta de la primera etapa se basaba en el poder erótico de Bulma y los constantes desangramientos de El Follet Tortuga. La serie de animación nunca adaptó estas escenas, o al menos la versión que hemos visto, y muchos de estos instantes de substituyeron por elipsis, cambios de ángulo y en ocasiones cortes directos que hacían incomprensibles las reacciones posteriores.

14 de agosto de 2008

Sobredosis con DL6

Detrás de la cortina roja encontré una caja azul. Cuando la abrí encontré varios dvd’s. Estaban numerados del uno al seis. Recogí los discos cuando sonó un murmullo, hubo un parpadeo y la caja desapareció. La cortina también desapareció y aparecí en una sala de cine. Escuché a una mujer cantar, luego pareció caer al suelo y todo quedó en silencio. Desde la cabina, el enano bailarín empezó la proyección: Un tipo con tupé visitaba a su novia. Un bicho blanco babeaba. Al tipo del tupé le cortaban la cabeza y hacían gomas de borrar. El enano proyectó el segundo disco: Alguien encontraba una oreja en el bosque y después se escondía en un armario. Un tipo pegaba a una cantante y unos pájaros cantaban en una rama. Llegó el tercero: Una pija come chicle todo el rato y da bastante rabia. Su novio sale de la cárcel y viajan en coche. Un colgado con una media en la cabeza se vuela la cabeza y un perro huye con una mano en la boca. La cuarta llegó pronto: El saxofonista y la rubia van a una fiesta. Luego el saxofonista se convierte en mecánico. La rubia se hace morena. Una casa arde al revés. Una carretera se diluye en la noche. La quinta: Una actriz busca fortuna. Un director realiza un casting y le obligan a escoger la chica. Una caja cambia el orden de las cosas y unos abuelos asustan a la actriz. La sexta: De nuevo una actriz. Preparan el rodaje. Se enteran de que están rodando un remake. La primera versión que se rodó da mal rollo. Una habitación con tres conejos humanoides. Pasillos y fogonazos. Uno en mi cerebro. Espuma en mi boca. Desde el otro lado de la cortina roja lo veo. La policía me encuentra. Los forenses me inspeccionan. El ataúd me encierra. La misa dura poco. Angelo Badalamenti toca el piano y algunos lloran. Me entierran y todos se marchan. El enterrador desea llegar a casa y tomarse una Heineken pero aparece la caja azul y suena un murmullo. Y después un fogonazo.

Ilustración: Mark Lyons

Mi vida y yo (Autobiografía de Michael Caine II)

Vestida para matar (1980): “Creo que Brian de Palma era, técnicamente, uno de los mejores directores con los que he trabajado, aunque personalmente era muy apacible, casi tímido, a mi me dio la impresión de que tenía un carácter glacial. De modo que, pese a que me gustó trabajar con un hombre tan talentudo, no nació una gran amistad de aquella película. Un día ocurrió un pequeño incidente que me ilustró sobre lo poco emotivo que decían que era quienes le conocían bien. Cuando mi personaje era desenmascarado, yo tenía que perder el control, ponerme a gritar como un histérico y desplomarme en el suelo. Hice la escena y caí al suelo extenuado. Brian me cogió de la mano y me ayudó a levantarme. En la otra mano tenía la colilla del cigarro que yo estaba fumando antes. Me la entregó, encendió una cerilla y me dio fuego. Nunca había estado tan atento conmigo y me emocionó aquel gesto, y más aun cuando uno del equipo, que había trabajado a menudo con él, se acercó y dijo: -No hay duda de que te aprecia de verdad. Nunca le he visto ser tan emotivo con nadie. La película fue muy taquillera, justo lo que yo necesitaba desesperadamente. Brian no sólo me había ayudado a levantarme del suelo, también lo había hecho con mi carrera.

Mi vida y yo (Autobiografía de Michael Caine I)

Siempre me ha gustado Michael Caine. Cada cierto tiempo me gusta revisar Mi vida y yo (1992), su divertida autobiografía. Vale la pena leer todo el libro pero aquí destaco algunos de sus textos sobre:

Un trabajo en Italia (1969): “Necesitábamos al menos 16 Mini para los choques y acrobacias, así que nos dirigimos a los fabricantes británicos pidiéndoles su ayuda, a cambio de la cual conseguirían una importante publicidad. Su respuesta fue que no nos necesitaban para vender sus coches y que sólo nos podían dejar uno. Aquella película fue-y sigue siendo-la publicidad más importante que se ha hecho de los Mini, pero los imbéciles empresarios ingleses no supieron verlo”. (…). El film resultó ser una buena película de acción, con buena parte del éxito atribuible a Rémy Julienne y su equipo de especialistas. También fue un buen comienzo para nuestro director Peter Collison, quién desgraciadamente murió de cáncer aun muy joven.”

8 de agosto de 2008

Polanski y el hijo de Rosemary

Mia Farrow recoge en sus memorias Hojas Vivas (1997) varias anécdotas de sus películas. Toda la parte final esta dedicada al turbio asunto de Woody Allen con Soon-Yi, así como todo el mal rollo que hubo por la custodia de los hijos y otros follones bastante heavys. Si eres fan de Woody mejor que no leas nunca esa parte porque, si la mitad de lo ocurrido es cierto, te dará mucho asco el Woody Allen que retrata la Farrow. Así que mejor omitimos la faceta personal y nos quedamos con el cine y una película fantástica.

La semilla del diablo (1968): “Mientras rodábamos en Park Avenue, a Roman Polanski se le ocurrió que yo debería atravesar distraídamente la calle entre medio del tráfico, sin mirar donde iba. “Nadie atropellaría una embarazada”, observó riendo, en referencia a mi abultado vientre de relleno. Tuvo que manipular él mismo la cámara de mano, porqué nadie quería hacerlo”.

Polanski vs Cassavetes: “Roman prefería filmar escenas largas seguidas, desplazando con precisión a los actores y la cámara. Debido a las exigencias técnicas inherentes y al perfeccionismo de Roman, a menudo rodaba hasta 30 o 40 tomas. Este método de trabajo volvía loco a John Cassavetes. John era un magnifico actor y también un respetado e innovador director que escribía los guiones de sus propias películas, de marcado carácter personal. Pero su enfoque era radicalmente distinto: sus películas tenían un toque de crudeza en improvisación, en tanto que Roman esperaba de los actores que repitieran las palabras exactas del guión y, naturalmente, que se prestaran a realizar tantas tomas como él creyera. Un día, mientras esperábamos el inicio del rodaje, Roman disertaba sobre la imposibilidad de la monogamia prolongada dada la brevedad de la atracción sexual que sentía un hombre por cualquier mujer. Cassavetes replicó con contundencia que Roman no sabía nada de las mujeres ni de las relaciones entre sexos y que él, John, se sentía más atraído que nunca por su mujer, Gena Rowlands. Roman se quedó mirándolo y pestañeó varias veces, incapaz por una vez de hallar una respuesta idónea. (…) Las relaciones entre John y Roman habían llegado, sin embargo, a un deterioro total. Mientras planeábamos la secuencia final, John critico abiertamente a Roman, el cual le mando callar a voz en grito. A continuación, se abalanzaron uno contra otro. Fue Ruth Gordon la que, con consumada profesionalidad, dijo: -Vamos, vamos, volvamos al trabajo-, impidiendo que las cosas fueran más allá.”

1 de agosto de 2008

Cine/Cómic: Hecho real para un film de autor

El cine de autor puede ser muy bueno o muy malo. Como cualquier cine comercial o experimental. Depende de gustos y de actitud. Pero siempre es una lástima que una película de autor quede impregnada por cierto prejuicio pedante gracias a cierto público pedante. La película es la misma antes de ser nombrada por ese tipo, y seguirá siendo la misma después de la muerte de ese tipo. Así que era obligado recuperar un gag del siempre salvaje Pedro Vera.